Telefónica suelta amarras con el negocio de medios de comunicación, que tantos quebraderos económicos le ha dado. El grupo promovió el pasado viernes cambios significativos en el consejo de Admira, que permitirán a Alierta desvincularse de la responsabilidad inmediata en la gestión de la filial.
El presidente de Telefónica, César Alierta, pone distancia paso a paso, según su estilo, entre el grupo y el día a día de su todavía filial de medios de comunicación, Admira. Una vez conseguida su aspiración de nombrar a Pedro Antonio Martín Marín como máximo responsable de la participada, un hombre de perfil político muy próximo al PP y con plena capacidad de interlocución con La Moncloa, Alierta contempla Admira como un problema patrimonial con fecha de caducidad, pero del que puede desentenderse por completo en su día a día.
En esta línea, Martín Marín materializó el pasado viernes una significativa transformación del consejo de Admira. El ex máximo responsable de la filial Luis Abril sale del máximo órgano de administración y es sustituido por Javier González Ferrari, quien junto al propio Marín y Ernesto Sáenz de Buruaga son los periodistas que han ocupado puestos de relevancia en la Administración del PP o han estado muy vinculados a este partido.
Para remarcar que la independencia de Admira es en los contenidos y el organigrama pero no en la financiación, el consejo de la filial de medios mantiene en el máximo órgano de administración al director financiero de Telefónica. El único cambio ha sido la sustitución de José María Álvarez-Pallete, anterior responsable de esta área, por Santiago Fernández Valbuena, recientemente nombrado para el cargo.
Fuentes cercanas a Alierta aseguran que el presidente está cada vez más cómodo con una separación de Admira que le permite cumplir con los presupuestos políticos sin que él tenga que involucrarse. La solución al segundo problema de la compañía, el económico, se perfila más lejana en el tiempo, aunque la decisión de desinvertir, y las fórmulas para ello ya se han tomado.
El grupo de telecomunicaciones ha volcado todo su interés en la unidad corporativa de contenidos, cuya estructura está casi completamente perfilada. Fuentes cercanas a la operadora aseguran que esta dirección se está organizando en cuatro áreas, a la cabeza de las cuales estará un coordinador.
La primera área estará encargada de hacer el seguimiento de la fusión digital, de la relaciones con Endemol, con Mediapark y otras firmas de contenidos. La segunda tendrá las funciones específicas de la gestión y contratación de contenidos, mientras que la tercera velará por la reputación corporativa y la cuarta se encargará de la publicidad y el marketing.
El coordinador de la división será Luis Abril, quien tendrá bajo su directa responsabilidad la primera área. Kim Faura será responsable de la contratación de contenidos, y su poder ejecutivo, como hombre de confianza de Alierta, será vital para la división. Alberto Andreu se responsabilizará de la reputación corporativa y Carlos Lavilla -una persona próxima a Fernando Abril- se perfila como encargado de publicidad y marketing.