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«The Minister»: la final línea que separa «locura» de genialidad

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Fernando Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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Durante las últimas semanas, los informativos de radio y televisión, y los titulares de prensa, no han parado de hablar sobre los terremotos políticos que se han vivido en los gobiernos autonómicos de Murcia, Madrid y Castilla-León. Mociones de censura, transfuguismos, pactos surrealistas, adelantos electorales, denuncias en los juzgados. En definitiva, el esperpento nacional en su máxima expresión como diría Valle Inclán. Y, mientras seguimos inmersos en una pandemia que no cesa, la economía va como va, pero al político español, al parecer solo le importa una cosa: su cargo.

Si fueramos un país serio, lo ocurrido durante estas semanas daría para una serie limitada (o para varias temporadas), con reparto de lujo y candidata a grandes premios. Pero, España sigue siendo un país con demasiadas cuentas pendientes, y salvo por medio de la comedia (Vota Juan y Vamos Juan con el gran Javier Cámara), o través del thriller, aunque de forma tangencial (Crematorio, Antidisturbios), el mundo de la política es un tema tabú. 

Algo que no ocurre, no ya sólo en EE.UU. (tenemos ejemplos a montones) o en Reino Unido, sino que también se ha mostrado sin tapujos en Francia con Baron Noir o Los Salvajes, y en Dinamarca con la emblemática Borgen (que pronto tendrá cuarta temporada en Netflix). Y, más recientemente hasta desde Islandia han sido capaces de adentrarse en el mundo de la política, con The Minister, una serie que nos introduce en los entresijos de poder del país nórdico. Y, lo hace a través de la figura de Benedikt Ríkhardsson, un político con carisma (aunque con ideas controvertidas), al que interpreta Ólar Darri Ólafsson. Un actor de gran talento y carisma, que se hizo popular tras protagonizar la estupenda serie islandesa Atrapados, y que se ha hecho poco a poco un rostro habitual en el cine y la televisión fuera de Islandia.

The Minister - AMC
Ólar Darri Ólafsson da vida a Benedikt Ríkhardsson en «The Minister»

En The Minister, Darri Ólafsson se mete en la piel de un carismático líder político, cuya personalidad arrolladora y sus formas cercanas el pueblo, terminan encumbrándolo al poder. Estrenada en España el pasado 8 de marzo, a través de AMC, The Minister que consta de 8 episodios (he podido ver los cuatro primeros), es, sobre todo (inconfundiblemente) la serie de Ólar Darri Ólafsson, actor que da vida (como he comentado antes) a Benedikt Ríkhardsson, el protagonista absoluto y sobre el que gira todo lo que ocurre en esta ficción islandesa.    

The Minister - AMC
Los debates políticos con Benedikt Ríkhardsson pueden deparar más de una sorpresa

Es cierto, que hay otras tramas secundarias que complementan el desarrollo de la historia, pero realmente todas confluyen alrededor de este político carismático, honesto y cercano al pueblo, que es brutalmente sincero durante los debates televisados, y que sorprende a propios y extraños proponiendo ideas atrevidas, como que la gente a través de Twitter, presente ideas para que el nuevo gobierno las lleve a cabo. Se presenta de cara al público, como un político diferente, moderno, alejado de la política tradicional y de los poderes ocultos que han gobernado el país en la sombra en el pasado.

The Minister - AMC
El personaje de Benedikt Ríkhardsson es un enamorado de la música

Sin embargo, hay algo que no funciona. O es que tal vez como espectadores (y ciudadanos de a pie) no estemos acostumbrados a ver a un político como Benedikt Ríkhardsson. Es indudable que su forma de hacer política sorprende, tanto a los miembros de su propio partido, como a sus rivales políticos, y por su supuesto, a los votantes. Pero, como ya nos dejan entrever desde el primer episodio, con pequeños flashes, que parecen saltos temporales de posibles hechos que están por suceder, hay algo que parece no andar bien. 

The Minister - AMC
Benedikt Ríkhardsson siempre cuenta con el apoyo de su esposa

The Minister es una serie que poco a poco te va metiendo en su terreno, consiguiendo, además, a pesar de ser una ficción ambientada en el mundo de la política, mantener el interés en lo que va sucediendo. Vamos acompañando al protagonista en su ascensión al poder, somos testigos de sus éxitos y también de sus fracasos. Vemos sus miedos y sus esperanzas. También, la serie nos permite conocer un poco más un país tan lejano para nosotros como Islandia, del que poco a poco nos van llegando producciones, alejándonos en el caso de The Minister del nordic noir que proponían Atrapados y la irregular Vallhalla Murders. 

The Minister - AMC
Cuando no te puedes fiar de tus propios compañeros de partido, mal vamos

En cierto modo, podríamos calificar a The Minister como un thriller político, ya que la serie explora todo lo que hay tras las sonrisas, los apretones de manos y los discursos salvadores. A lo largo de los cuatro primeros episodios de la serie se muestra el juego sucio que se practica, no solo por parte de rivales políticos, sino también por miembros del propio partido de Ríkhardsson, que buscan su caída, por sus propios intereses personales, y en ningún caso buscando el beneficio de los ciudadanos. También entran en juego los intereses de los poderes económicos del país, representados por el suegro del protagonista, que intentará controlar a su yerno a través de su hija, utilizando tácticas nada sutiles. Porque, como poco a poco iremos descubriendo, hay un secreto en el pasado de Ríkhardsson que puede hacer que todo lo que ha construido, tanto a nivel personal como profesional, sea destruido.

The Minister - AMC
Benedikt Ríkhardsson no quiere ser un político más

En definitiva, The Minister es una serie (al menos en sus primeros cuatro episodios) adictiva, que basa gran parte de su interés, en la gran actuación de Ólar Darri Ólafsson, que se mete en la piel de un político, al que todos querríamos votar (aunque no seamos islandeses), y que no duda en mostrar la cara menos amable del país nórdico. A pesar de lo que podríamos pensar, por aquello meternos de lleno en el mundo de política, los cuatro primeros episodios de The Minister se pasan en un suspiro, ya que el guion fluye alrededor de la figura de Ríkhardsson y su carisma. Todo va sucediendo muy rápido, su ascenso al poder, sus primeras medidas, los primeros enfrentamientos con miembros de su partido, los atisbos de un futuro nada halagüeño. Y, todo narrado con precisión y buen gusto. Ahora solo falta que el resto de temporada sea igual. A , ya me tienen de espectador, para seguir disfrutando de la serie. 

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