A Daniel Lonches (Jaime Lorente), escritor de éxito de novelas de fantasía y terror, le parece una magnifica idea buscar inspiración atado a su antigua silla de casa para escribir un buen capítulo sobre un secuestro. Pero, por desgracia, todo sale espeluznantemente mal. Daniel tendrá que salvar a su mujer (Cristina Ochoa) e hijo de menos de 2 años de varios contratiempos que amenazan la vida de su familia mientras hace lo imposible por liberarse de la silla y mordaza que le aprisionan.
Para dar un poco de backstory, Daniel ha inspirado a través de sus libros el suicidio de uno de sus jovenes lectores. A pesar de que esto no le convierte en un asesino, una lectora suya no opina igual, y aunque la película no enseña explícitamente que ella es la autora de esta pesadilla que atormenta a Daniel, es fácil sospecharlo.
La silla es una película sencilla de entender, económica y muy entretenida, puede que haya pequeños huecos en el guión pero eso no limita lo entretenida que puede llegar a ser esta película, de hecho diría que es un filme de terror perfecto para inaugurar la temporada del calor escalofriante que vivimos anualmente.

Esta película te obliga a entrar en una tensión insoportable, es más, es un agobio tan intenso, que lo primero que te apetece hacer como espectador es gritar con el protagonista. Las paredes de la bonita casa de Daniel se convierten en una horrible cárcel rápidamente. Sin ninguna duda lo mejor de “La silla” es la realista y asfixiante actuación de Lorente, el cual nos introduce como un magnífico maestro de ceremonias a esta estresante historia de fantasía.
En definitiva, La silla demuestra que para montar un buen thriller psicológico no hacen falta grandes presupuestos, sino saber asfixiar al espectador en el mínimo espacio. Una propuesta ideal para pasar un mal rato de los buenos y, te aseguro que después de verla te lo vas a pensar dos veces antes de volver a jugar a los nuditos con los muebles de tu casa.