¿Tiene límite el amor hacia nuestra pareja? ¿Queremos realmente conocer los secretos de nuestros amigos? «El drama», la nueva propuesta del cineasta noruego Kristofer Borgli ahonda en estos dilemas a través de una impactante premisa, un humor muy oscuro y un dúo protagonista tan popular como talentoso.
El punto de partida no puede ser más sencillo: una pareja está preparando su boda y el espectador entra en la vida de estos protagonistas unas semanas antes del día más feliz de su vida. El tono y la premisa se codifican a la perfección con una comedia romántica clásica, pero Borgli nos sorprende como ya hizo en Dream Scenario y da un giro radical convirtiendo el film en una comedia negra deliberadamente inquietante.
A medida que evoluciona la filmografía de Borgli, la presencia de giros de guion radicales y la apuesta por lo extremo ya no resulta novedoso; sin embargo, sus películas nunca son predecibles. El guion de El drama añade elementos macabros e inquietantes a la comedia y otros profundos y reflexivos al romance. Parece que la fórmula clásica de la “rom-com” está agotada y los cineastas más ingeniosos están buscando darle la vuelta para devolverle el interés con nuevas codificaciones del género. Si no, que se lo pregunten a Céline Song y su injustamente maltratada Materialistas.

Este tono incómodo, inestable y perturbador parte del guion, pero se cristaliza en sus protagonistas: Robert Pattinson y Zendaya. Ambos deslumbran por su compromiso con la locura que va desencadenando la cinta y logran equiparar su encanto y carisma característicos con la dosis de exceso que siempre exige el director.
Si bien es cierto que los giros narrativos resultan hipnóticos, estos se desgastan rápidamente y el último tercio resulta algo reiterativo hasta el punto de disolver el efecto que el film había conseguido en su primera hora. No obstante, la puesta en escena sí que se sostiene por su implicación cercanísima a los personajes. Borgli recurre a muchas herramientas poco convencionales como un gran diseño de sonido o insertos subjetivos de imagen para meter de lleno al espectador en la mente de los protagonistas; una mente que se va desquebrajando a medida que el cineasta fuerza la puesta en escena.
El drama es una película que juega desde el inicio con las expectativas del espectador y busca impactar en todo momento gracias al extremismo de su propuesta y su humor que va de lo incómodo a lo bruto. El film no solo encumbra a sus dos protagonistas, a los que ya podemos considerar superestrellas, sino que reafirma a su director como una de las voces más sorprendentes del panorama cinéfilo.