Llega una nueva aventurada animada disfrazada de producción americana pero que en este caso es una película danesa estrenada el año pasado y que aquí llega para aprovechar las vacaciones de los niños el 11 de abril. Estamos ante una mezcla entre «Kung Fu Panda», sin el Kung Fu pero con un dragón chino, y «El Rey León», de donde vuelve a coger la idea de que los tíos son los malos de la historia, perdón por el spoiler.
Es un batiburrilo de ideas de otras películas donde el argumento es una excusa para que aparezcan todo tipo de animales que harán las delicias de los niños, como mi sobrino, a los que le vuelven locos los animales. Le salva la personalidad arrolladora del oso panda protagonista y su amistad con la dragona que es la que genera el viaje entre continentes y culturas. También es de resaltar la relación entre la hiena y el príncipe león. El poder de la amistad lo puede todo. Ping el panda, se irá encontrando con monos, avestruces, hipopótamos que no son aterradores, rinocerontes, hienas, leones, jirafas, pitones… ¿Quién da más? Pues tenemos un par de dragones chinos que, además de volar, en lugar de lanzar fuego por su boca echan hielo y son capaces de modificar el tiempo trayendo lluvia y nieve.
El inicio recuerda a la ciudad perdida de Shang Chi y la leyenda de los diez anillos, ese rara avis en el UCM, donde la especie dominante es el oso panda. . Para los mayores será muy evidente el parecido con El Rey León ya desde la presentación del príncipe donde las hienas son enemigos de los leones, el heredero también está huérfano y es el malvado tío quien mueve los hilos. Como tío que soy, tanto de sangre como putativo, no entiendo el daño innecesario que las películas de animación pueden hacer a nuestra reputación. Sólo conozco tíos malvados en las películas de Disney y sus copias. Pero tampoco nos podemos quejar, porque algo peor ocurre con las madrastras y no vamos a abrir ese melón. Mención especial requiere ese cartel español donde el tío león parece enorme comparado con el tamaño del Panda y su compañero el mono charlatán, cuando en pantalla no se ve así. Consigue que le cojas cariño a los protagonistas, y eso no lo consiguen todos los productos infantiles.
Aunque no tiene el mensaje ecologista de Katak, la pequeña ballena, tampoco tiene esa violencia gratuita que pudimos ver en el desenlace de Pandilla al rescate. Los niños terminarán ilusionados su visionado y deben quedarse con el mensaje de lo valioso que es una buena amistad aunque seáis de razas y lugares distintos. Todos deben de tener en cuenta que «Tienes que pasar de lo que los demás quieren que seas y convertirte en lo que quieres ser» tengas la edad que tengas.