Pocos espectáculos resultan tan placenteros y estimulantes como un número de escapismo. Existe una fascinación en ver a alguien realizar un gesto imprevisible en el último segundo que le permita zafarse de un peligro. El cine se ha nutrido del magnetismo del escapismo en numerosas películas que reinventan la figura del escapista, siempre un paso por delante que el antagonista (y que el espectador); desde el profesor (Álvaro Morte) de «La casa de papel» hasta el Ethan Hunt (Tom Cruise) en la saga «Misión Imposible». Si algo caracteriza a estos ilusionistas del riesgo es su altísima disciplina y profesionalidad. «Amateur» pretende ser una película de escapismo en la que el mago es un novato, mucho más expuesto a la improvisación y sin las herramientas que brinda la experiencia.
Charlie (Rami Malek) trabaja para la CIA, pero no es un valiente agente en misiones suicidas. Charlie se encarga de decodificar mensajes en un sótano oscuro; sin grandes emociones ni habilidades sociales, el único elemento luminoso de su vida es su mujer, Sarah (Rachel Brosnahan), mucho más extrovertida y aventurera que él. Cuando Sarah muere asesinada en un ataque terrorista en Londres, Charlie busca venganza, a pesar de los obstáculos que le pone la agencia.
Amateur pretende ser una película de acción sin demasiadas pretensiones. Una trama sencilla y varias “set-pieces” de acción que eleven la tensión y la adrenalina de la audiencia. El principal problema del film es que el motor emocional es demasiado alto y ni la aventura ni Rami Malek están a la altura de la historia de un hombre al que han asesinado a su mujer a sangre fría. El punto de partida es demasiado extremo y la banal y lúdica narración de un hombre que se ve obligado a convertirse en asesino se aleja con demasiada impunidad del drama de las primeras secuencias.

Las escenas de acción funcionan perfectamente por si solas, y las mejores secuencias son las que incluyen a un Laurence Fishburne en modo asesino total, ejerciendo a la vez de perseguidor y mentor para el protagonista. Además, el hecho de que Charlie no tenga la sangre fría para matar y se vea obligado a ser creativo para acabar con sus objetivos resulta estimulante. Todo debería funcionar sobre el papel, pero su estructura formulada le quita parte del alma que parece buscar con su propuesta. Se añade, además, una trama de corrupción que, aunque importante para el desarrollo, se enrevesa demasiado y distrae de los puntos fuertes de la obra.
Rami Malek vuelve a su papel de “nerd” superdotado, pero se queda muy corto en los momentos dramáticos donde no es creíble como afligido viudo. En el aspecto emotivo, funcionan mucho más Rachel Brosnahan en los flashbacks (algo pastelosos, rozando el cliché) y, especialmente, Caitriona Balfe como una robaescenas que acaba siendo más interesante que el propio protagonista.
En resumen
Amateur es una película que cumple como entretenimiento palomitero, con buenas secuencias de acción y una historia en la que es fácil meterse. En un panorama absolutamente postmoderno, es estimulante ver una película que se toma tan en serio a sí misma. Sin embargo, es demasiado rígida en su estructura y puesta en escena, por lo que se parece demasiado a muchas otras películas que hemos visto; todo esto juega en contra del drama y la construcción de personaje que parece querer construir.