Aterrada por la avalancha de años que le precedían a la saga M.I y al protagonista, me esperaba lo peor. Pero no podía estar más equivocada.
Las películas de Misión imposible se han ganado un muy merecido espacio en nuestro corazón, y tras la abundancia de marketing desperdigado por todo Madrid, me sentía muy dubitativa sobre el nivel de entretención que me proporcionaría, pero tras un divertido visionado, mis dudas se esfumaron rápidamente.
En Misión imposible: Sentencia final recibimos la clásica receta que nos han servido siempre: Ethan Hunt tiene una nueva misión, salvar el mundo. Sin embargo, a pesar de que la trama ya la conocemos, esta entrega no falla en darnos una gran dosis de adrenalina de parte de Christopher McQuarrie (director) y el icono de esta saga, Tom Cruise.
Llegado el momento de la verdad, me esperaba lo peor por la avalancha de años que le precedían a la saga M.I al protagonista y también el pulsante pensamiento de «¿ahora qué?», ya hemos visto hacer de todo y salir ileso como resultado. Pero no podía estar más equivocada.
A parte de que la sensación que garantiza McQuarrie es de una emoción explosiva que no cesa desde el primer fotograma hasta el final, la increíble actuación de Tom Cruise nos deja admirando cómo se corona como uno de los líderes de la acción, dejándonos claro que su legado y carrera sigue siendo extremadamente significativa a pesar del pasar del tiempo.
¿Recomendaría Misión imposible: Sentencia final? La respuesta no es un simple «no» o «sí», la verdadera pregunta es, ¿Por qué no has visto todavía la película que define el cine de acción de este año?