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«La sala de cristal»: la inocencia infantil frente a los horrores de la guerra

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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El ascenso al poder del nazismo en Alemania y lo que esto significó para el resto del mundo, guerra mundial incluida, ha sido objeto de estudio y causa de fascinación a partes iguales de historiadores, sociólogos, psicólogos o escritores. El mundo del cine no ha sido ajeno a explorar todo lo que rodeó al partido liderado por Adolf Hitler, que con él frente no solo dio lugar a la Segunda Guerra Mundial sino que causó el exterminio sistemático de millones de personas en toda Europa (judíos, gitanos, homosexuales, inlectuales, discapacitados físicos y mentales) enarbolando una idelogía que apostaba por la limpieza racial y por el odio al diferente. Ya sea a través de la comedia o la sátira, el drama o el puro género bélico, cientos de cineastas a lo largo de la historia se adentrado en este período histórico que estuvo lleno de tanto dolor y muerte.

Sea por el sentimiento de culpa o por la necesidad de olvidar lo sucedido, desde Alemania no se habían prodigado las producciones centradas en el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Una tendencia que desde unos años está cambiando sin duda, tanto en el cine como en la televisión, ya que desde el país germano se han producido títulos que ahondan en su historia, tanto para darla a conocer a las nuevas generaciones como para que sirva como recordatorio de lo ocurrido. Películas como El profesor de persa, El Capitán, La lección de alemán, El desertor, Los hijos del Tercer Reich o La ola son algunos ejemplos de esta tendencia. Películas y series que han narrado historias centradas tanto en el durante como en el después de aquellos años.

La sala de cristal - Empatía Media y Barlovento
©Jürgen Olcyk. La familia de Felix es amante de la música y de las artes

Dentro de esta nueva y sanadora tendencia, llegó a nuestros cines el pasado 27 de agosto La sala de cristal, película dirigida por Christian Lerch que narra a través de los ojos de un niño, como la imaginación y la inocencia infantil pueden contrarrestar la sinrazón que se esconde tras una ideología basada en el odio. En este caso conocemos a Félix quien junto a su madre Anna huyen de la ciudad Múnich que está sufriendo los bombardeos de los Aliados y buscan refugio en el pueblo natal de ella en la Baja Baviera. Estamos en 1945, y queda poco para que finalice la Segunda Guerra Mundial. Pero, aún hay muchos que se resisten a ver que todo está cerca de acabar y siguen enarbolando la bandera del odio y el racismo, infundiendo el miedo en quienes les rodean.

La sala de cristal - Empatía Media y Barlovento
©Jürgen Olcyk. El joven Karri es el hijo del jefe local del partido y quiere seguir los pasos de su padre

Algo que les ocurre a Anna y Felix, que no encajan en el pequeño pueblo. Mientras que para Anna le es difícil identificarse como una nacionalsocialista convencida, sobre todo teniendo a su marido luchando en el frente occidental, para Felix le resulta indispensable evitar actuar como alguien extraño en su nuevo hogar. Poco a poco veremos a como Felix parece ser seducido por la ideología nazi que promulga Feik, el jefe nazi local, y se convierte en uno más de la pandilla de niños liderada por su hijo Karri.

La sala de cristal - Empatía Media y Barlovento
©Jürgen Olcyk. «La sala de cristal» nos hace reflexionar sobre la humanidad y sus defectos

La sala de cristal retrata a través de la mirada de Felix y sus amigos, el final del nazismo que a pesar de todo se resiste a caer. El joven Felix se debate entre dos mundos, uno en el que hay pensamiento y razón, y otro que habla de patria, heroísmo y poder. Palabras seductoras a oídos de un niño cuyo padre está combatiendo en la guerra, y que solo ha vivido rodeado de miedo y violencia. Poco a poco veremos como Felix va cayendo en el influjo de esa ideología, debatiéndose entre el odio fácil y el amor. Finalmente, será testigo de cómo el odio y el miedo son capaces de sacar a la luz lo peor del ser humano, y Felix se rebelará contra la sinrazón, ya que en el fondo no fue capaz nunca de dejar atrás su conciencia y su bondad.

En resumen

La sala de cristal es una película que transmite un mensaje de esperanza. Frente a la intolerancia, el odio y la sinrazón, somos testigos de como un niño es capaz de cualquier cosa para defender a sus amigos y a su familia. Un relato casi mágico que deja atrás los horrores de la guerra, y que nos recuerda que el ser humano puede ser bondadoso, tolerante, respetuoso y solidario. A pesar de que los adultos hace mucho tiempo que lo olvidamos, la imaginación es poderosa. Y, lo es tanto como capaz es la mente de un niño de imaginar un mundo mejor, lleno de amor y felicidad, sin violencia ni odio. En ese sentido, La sala de cristal de Christian Lerch con su mensaje optimista es la mejor receta para estos tiempos que corren. Un hermoso cuento frente la cruda realidad de insolidaridad y egoísmo que nos rodea.

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