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«Hermana Muerte»: terror a plena luz del día

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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No podemos escapar del pasado. Es una frase simple, pero que oculta una gran verdad que suele ser ignorada de forma frecuente. Conocer la historia sirve para conocernos a nosotros mismos, y para intentar (que menos) no repetir los errores cometidos. O en su defecto, al menos hacer el esfuerzo de comprenderla para ser mejores. Con el terror como vehículo para exorcizar los demonios del pasado, Paco Plaza vuelve al universo de «Verónica», su exitosa película de 2017, para narrar la historia de Narcisa, la extraña monja que ayudaba a la protagonista aquella película. Ahora, en «Hermana Muerte» nos traslada a la España de la posguerra en una película que puede decepcionar a los que esperen un tour de forcé de sustos sin freno, pero que gustará a otros tantos que busquen una historia que se desarrolla con pausa y sin prisas. Estrenada el pasado 27 de octubre, el film de Paco Plaza se aleja del terror más convencional, para ofrecer un relato fascinante, en el que el horror se manifiesta a plena luz del día.

Dividida en tres actos, en Hermana Muerte conocemos a Narcisa (una fantástica Aria Bedmar), una joven novicia que en su infancia fue conocida por La Niña Santa y que acaba de llegar a un antiguo convento, ahora colegio para niñas, para incorporarse como maestra. El lugar no parece nada fuera de lo corriente, aunque pronto veremos que entre aquellas paredes hay algo que está oculto a simple vista y que parece manifestarse tras la llegada de Narcisa. En ese sentido, la película se sostiene gracias a una atmósfera inquietante, y a ratos malsana, a pesar de encontrarnos en un convento. Un lugar que debería ser un remanso de paz y de bondad, solo consigue transmitirnos desasosiego e inquietud. En gran medida, ciertos momentos de la película recuerdan a El espinazo del diablo de Guillermo del Toro, una película ambientada en el final de la Guerra Civil y en la que el pasado tiene mucho que ver con lo que ocurre en el presente.

Gestionar un relato de terror que se basa en insinuaciones y en pequeños detalles y que huye de los golpes de efecto habituales, no es nada fácil y tampoco nada habitual en estos tiempos. El guion Jorge Guerricaechevarria no se deja llevar por los clichés del género, sino que intenta ofrecernos una historia con sustancia y sin aspavientos. Claro esta que la película contiene elementos sobrenaturales, pero en realidad el film explora la naturaleza humana y como las tragedias pasadas pueden influir en el presente. En este caso, con la presencia de fantasmas del pasado que alimentan el sentimiento de culpa por los errores cometidos.

Como he comentado antes, Aria Bedmar sobresale en su papel de una joven novicia que de niña tuvo una visión de la virgen, pero que vive en secreto una crisis de fe (que sufre en secreto) y cuyas dudas se verán acrecentadas por los acontecimientos que se irán gestando en este convento. La actriz almeriense (que alegría de acento el suyo) está fantástica llevando el peso de la historia, y siendo convincente en cada momento con el que debe lidiar. Ya sea en los instantes más terroríficos como en los más distendidos, su excelente labor muestra la transformación que sufre su personaje durante su estancia en este lugar al que el pasado mantiene en las sombras.

El mayor mal proviene del ser humano

En la mayoría de los ocasiones el mayor monstruo no es ninguna criatura que podamos imaginar, sino que tiene un rostro humano. La violencia y el hombre han ido de la mano a lo largo de la Historia, y Hermana Muerte sirve como recordatorio de este hecho. La historia que cuenta no se puede entender sin comprender los terrores que hay detrás de una guerra, en la que el ser humano pierde toda su humanidad. Solo los instintos primarios sobreviven y se superponen a la razón.

Ocurre igual con el malentendido sentido del honor y el fanatismo religioso (sea el que sea) que pervierte el sentido mismo de la fe y del mensaje positivo que debería transmitirse. Hermana Muerte muestra un fuerte simbolismo en cada plano que no solo busca inquietarnos sino que nos permite ser más conscientes de las dudas que alberga la protagonista. Una protagonista que se ve rodeada de misterio y represión a parte iguales.

En resumen

Mas allá de extraños acontecimientos y de situaciones inquietantes, Hermana Muerte es una película de terror sorprendente. Y, lo es tanto por temática, como por su desarrollo y por su tono. El horror no está basado en un mal inexplicable sino que se oculta a simple vista. Paco Plaza renuncia a repetir fórmulas para ofrecernos una película en la que para infundir miedo recurre a la atmósfera, a los susurros y a las insinuaciones. Hecho todo con un estilo impecable, visualmente impactante y con un fascinante protagonista, Hermana Muerte es una película en la que el terror nace de los errores del pasado.

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