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«Falcon y el Soldado de invierno»: un escudo ensangrentado no es la respuesta

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Fernando Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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Llevaba dándole vueltas a lo que quería escribir desde el primer episodio de la serie. Lo he ido posponiendo, unas veces por falta de tiempo y otras esperando que la cosa remontase. Leyendo reviews, críticas, y comentarios, mi sensación de frustración iba en aumento. Y, tras dejar pasar el fin de semana, creo que ha llegado el momento de hablar de esa decepción que está significando «Falcon y el Soldado de invierno». La segunda serie de Marvel apuntaba alto, sobre todo tras lo que había significado «Bruja Escarlata y Visión», que más allá de sus excentricidades, consiguió atraparnos a muchos, en su historia hasta el final. Pero, lo que parecía un idilio marvelita que debía continuar con las aventuras de Bucky y Sam, se ha convertido en un enorme globo que se ha desinflando semana a semana.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Don Cheadle retoma su papel de James Rhodes en el primer episodio de «Falcon y el Soldado de Invierno

A veces, cuanto más esperas algo, mayor es la decepción. Es evidente que, cuando tienes ciertas expectativas, estas pueden venir acompañadas de una frustración mayor si finalmente no se cumplen. Es lo que estoy viviendo con Falcon y el Soldado de Invierno, la segunda serie de Marvel (que debió ser la primera si no hubiera llegado la pandemia de COVID-19), que, tras cuatro episodios, se está convirtiendo en uno de los grandes bluffs de la temporada televisiva. Es de elogiar lo que Marvel ha conseguido en estos años, creando un Universo Cinematográfico, que ha funcionado casi (seamos honestos, no todas las películas merecen la pena) como un reloj, y que nos mantuvo durante veinte años pendientes del espectáculo ideado por Kevin Feige.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Sam intenta volver a llevar una vida normal tras el Lapso

El problema principal al que se enfrenta Falcon y el Soldado de Invierno, es diponer de 6 episodios, con una multitud de frentes abiertos. Y, aunque si hay cosas que funcionan, otras resultan forzadas y apresuradas. Algo que resulta contradictorio, ya que la serie peca de una falta de ritmo alarmante, casi desde el principio. Y, no, no estoy hablando de una serie de Marvel en Netflix. Y, no porque no pasen cosas, sino más bien porque se quieren contar demasiadas, introduciendo a demasiados personajes, y abriendo demasiadas variables en la ecuación, que ya costaba desde el primer momento ver hacia donde se quería ir.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Bucky ha sido indultado y está intentado expiar los pecados del pesado

Los dos primeros episodios fueron bastante decepcionantes, y aunque mostraban más o menos acertadamente, como era la situación en el planeta tras el llamado Lapso (el período de cinco años tras el chasquido de Thanos) y la batalla que trajo de vuelta a los millones de personas desaparecidas, la serie tarda un mundo en colocar las piezas. Así, tenemos un primer episodio en el que Bucky y Sam ni se hablan, y ni se mencionan. Los vemos llevar vidas separadas, uno intentando encontrar su lugar el mundo (terapia y pesadillas incluidas), y otro luchando contra terroristas (todo hay que decirlo, la secuencia del primer episodio es espectacular). Todo cambia en el segundo episodio, en el que se reencuentran, se lanzan dos o tres pullas divertidas, otro par de reproches, y empiezan a trabajar juntos como si nada, yendo de una punta a otra del mapa, investigando a los Sin Banderas (unos villanos, por cierto, que no lo son tanto).

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Bucky y Sam vuelven a unirse para una nueva misión

De esta parte de la historia, lo mejor (secuencia del tren aparte) es la sorprendente revelación de la existencia de Isaiah, el supersoldado negro, y como Marvel ha mostrado en pantalla el racismo policial en Estados Unidos, en una escena sobrecogedora, y que pone los pelos de punta (da igual si eres un héroe, solo cuenta el color de la piel). Sin embargo, la sensación en estos dos primeros episodios era que todo iba a trompicones, deslavazado y sin sentido del ritmo. Sí, como he dicho, hay un par de secuencias espectaculares, pero que no esconden todo lo que no terminaba de funcionar en la serie. Bruja Escalarta y Visión apenas contó con este tipo de escenas, y su final nos dejó a muchos con un vacío en el corazón que Falcon y el Soldado de Invierno no ha sabido llenar.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Daniel Brühl y su papel como Zemo, es lo mejor de la serie hasta el momento

Todas las buenas sensaciones que nos dejó la serie protagonizada por Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany), con su frescura, sus locuras, sus homenajes a la comedia televisiva norteamericana, sus estupendos secundarios, sus sorpresas, y su ritmo, se han perdido en Falcon y el Soldado de Invierno. Y, aunque la tercera entrega mejoró lo visto en los dos anteriores (no era nada difícil), si lo pensamos con frialdad, el episodio Tráfico de influencias se veía lastrado por los problemas que se dejaron ver con anterioridad. Su falta de ritmo, el avanzar a trompicones, y el abrir tantos frentes e incluir a tantos personajes en la trama, que todo termina resultando desconcertante. Siendo lo mejor sin duda, el regreso de Zemo. Un fantástico Daniele Brühl, que aquí encarna a un barón Zemo muy diferente al que vimos en Capitán American: Civil War. Si en la película en la que Los Vengadores se dividían en dos bandos, las intenciones del sokoviano eran más que evidentes, en Falcon y el Soldado de Invierno nos encontramos con un personaje más cercano a lo que es Loki. Divertido y letal a partes igual. Un tipo del que sabes que no te puedes fiar, pero al que necesitas. Con carisma y don de gentes, y cuya presencia hace que el nivel de la serie suba como la espuma.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
Emily VanCamp vuelve al MCU dando vida a Sharon Carter

Es sin duda lo mejor del tercer episodio de la serie, destacando el diálogo que mantiene que Bucky y Sam sobre el papel de los supersoldados, y como el poder corrompe a todo el mundo. Un rayo de esperanza en un capítulo lleno de momentos desconcertantes, que van desde la escena en Madripoor y la discoteca (tenemos prisa y nos persiguen, pero da tiempo de irnos de farra), hasta la aparición de Sharon (desconfío de vosotros, estoy aquí tirada, pero vale os ayudo), pasando por la sonrojante escena del móvil de Sam (menudo soldado experto) que ni es graciosa ni transmite tensión. Dejándonos un episodio con algunas cosas interesantes (Zemo sobre todo) pero con los mismos defectos anteriores, que intentan esconderse tras un aparente aumento del ritmo en la narración, que solo hace que todo tenga menos sentido.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
John Walker es ese Capitán América que ninguno queremos

Y, todo este camino lleno de baches nos llevó al cuarto episodio, que al parecer consiguió impactar a gran parte de la audiencia con su final. Porque sí, está claro que a casi nadie le ha caído bien John Walker desde que lo vimos aparecer con el escudo del Capitán América, en aquella presentación que me recordó a la de Apollo Creed en Rocky. Mas o menos, los guionistas han sabido ir dejando detalles sobre cómo era el personaje, de que pie cojeaba, haciendo evidente que esté no era ni de lejos como Steve Rogers. El problema es, como ha venido ocurriendo con otros aspectos de la serie (siguen sin llevarnos a ese punto de involucrarnos en lo que pasó durante el Lapso) que todo resulta muy forzado. No se pone en contexto el pasado de John Walker (se menciona de pasada) ni lo que tuvo que hacer para obtener sus medallas al valor. Su enfrentamiento contra las Dora Milaje termina resultando cómico, convirtiendo una secuencia poderosa y llena de fuerza, en un canto a la hombría dañada porque unas mujeres guerreras han sido capaces de derrotar al nuevo Capitán America, sin suero de supersoldados ni flores mágicas. Y, todo termina abruptamente, con un final que quiere demostrarnos que los malos no eran tan malos, y que el que debería ser el bueno, no está bien de la cabeza.

Falcon y el Soldado de Invierno - Disney+
El final de «El mundo nos observa» es quizá el golpe de efecto que llega demasiado tarde

Lo siento, pero no. No compro. Quedan dos episodios de Falcon y el Soldado de Invierno (que no pienso perderme) pero, el tinglado que han montado tiene poco arreglo. Es una lástima que se haya perdido la oportunidad de apostar por una serie más realista, alejada de lo que habitualmente es Marvel. Porque con Wandavision (me gusta más el título original) se apuntaron un tanto (y de los grandes), y el tráiler de Loki parece prepararnos (salvo sorpresa mayúscula) para un espectáculo lleno de diversión. Sin embargo, la serie dirigida por Kari Skogland, y que escrito Malcom Spellman, no ha sabido dar ese golpe de realidad que también necesita Marvel, utilizando todo lo que ocurrió en el MCU entre Infinity Wars y Endgame, para construir una historia seria (sin perder su punto de espectáculo) que profundizara en cómo es el mundo real lejos de guerras cósmicas y batallas superheróicas. Sin embargo, no se ha sido capaz de utilizar la ficción, como un espejo que refleje como es el mundo en el que vivimos sin perder su carácter de escapismo.

Un escudo ensangrentado no es suficiente.

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