Coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, Cosmo estrenó un nuevo cortometraje, curiosamente con el mismo equipo de «17 minutos con Nora». En este caso su director nos acerca a una noche en un centro de chicas. Las chicas son Paula Losada (Las niñas de cristal), María Romanillos (Paraíso, Maricón Perdido), Naira Lleó (Hierro, Cómo mandarlo todo a la mierda) y María Morera para denunciar el incremento de la violencia entre los adolescentes.
Precisamente Flechas es diametralmente opuesto al anterior trabajo de su director, Imanol Ruiz de Lara. Si en los minutos que pasamos con Nora el enfrentamiento venía desde la primera escena, en este se va cociendo lentamente para explotar justo al final.
Al igual que su predecesor, vuelve a ser un claro ejemplo de lo que han vivido y siguen viviendo muchas mujeres en la actualidad. Hay muchos tipos de violencia y en el cortometraje quedan reflejadas todas ellas. Muy bien la metáfora de las flechas para mostrar que las mujeres llevan esquivando contratiempos desde que empiezan a tener consciencia. Otro cortometraje muy bien dirigido, que nuevamente deja con un mal sabor de boca, por tener que seguir soportando y aguantando ciertos comportamientos.
Una vez más la educación será primordial para seguir corrigiéndolo, pero aquí se muestran muy bien las distintas reacciones del entorno de la agredida. Sigue siendo necesario que este tipo de historias se enseñen en los colegios e institutos. Además de la brillante interpretación de las jóvenes actrices, donde sobresale el momento baile de cada una de ellas, llama la atención la presencia de Ariadna Gil, que dota al conjunto de mucha más consistencia y que sirve para abrir y cerrar la historia.
En resumen
Otro trabajo necesario ante esa lucha contra la incomprensión y la indiferencia de las mujeres agredidas, que no ayuda a que se solvente el problema. Todos tenemos que solventarlo evitando ciertos comentarios, prestando ayuda y sobre todo demostrando que siempre estaremos ahí para apoyar a las agredidas. Es algo que le puede pasar a cualquiera, que sigue pasando y que seguimos contemplando algunos con indiferencia y otros reaccionando demasiado tarde. Tiene que ser agotador esquivar flechas durante toda tu vida.