«El anfitrión» (The Birthday Party) es una película que parece desarrollarse permanentemente al borde del colapso. Una película rara cuanto menos, y que realmente no se sabe que se pretende con ella, con mucho acento español en ella, desde actores hasta el mismo director. La nueva película de Miguel Ángel Jiménez utiliza lo que seria una fiesta de cumpleaños para construir un retrato venenoso sobre el poder, la familia y la decadencia de las élites.
Ambientada en un isla de Grecia, sigue la historia sigue a Marcos Timoleon, un magnate multimillonario inspirado claramente en figuras como Aristóteles Onassis. Interpretado por Willem Dafoe, Marcos organiza una celebración desmesurada para su hija Sofia en una isla privada mientras alrededor suyo empiezan a aflorar secretos, intereses ocultos y tensiones familiares que amenazan con dinamitar la fachada de perfección que ha construido durante años.

El director construye la película como una tragedia moderna disfrazada de drama sobre ricos, un poco lo que seria una tragedia romana antiguamente, pero en un presente muy a la antigua. La fiesta funciona como una bomba de relojería narrativa, poco a poco se va anunciando una muerte asegurada, en la que cada invitado parece esconder algo, y las fichas del ajedrez se van moviendo poco a poco, cada conversación contiene una amenaza velada y cada gesto está atravesado por relaciones de poder invisibles.
Conclusión: El anfitrión (The Birthday Party) es un drama elegante, oscuro y progresivamente inquietante sobre el desgaste del poder y la fragilidad de los imperios familiares. Es una peli sin mas para el género, ni evita todos sus lugares comunes.