Arrancamos nuevamente con una nueva edición del BCN Film Fest que cumple este año el mágico número de las diez ediciones (y cuarta vez que lo cubre un servidor).
Como siempre, os iré hablando de lo que vaya viendo cada día haciendo una pequeña crítica exprés de cada una de las cintas que podamos ver en este maravilloso festival cargado de buen cine, mucha conciencia social, y grandes experiencias. Arrancamos con el día uno:

Viaje al país de los blancos: Arrancamos la jornada con la película elegida por el equipo del festival para inaugurarlo. Aquí nos adentramos en una cinta basada en hechos reales (de hecho, uno de los actores es el protagonista real de la historia) que nos narra un durísimo drama social que servirá para remover algunas conciencias y para que el espectador se mueva entre estas dos vertientes: el mundo tiene gente maravillosa en su interior y, en contraposición a lo anterior, que mal estamos como sociedad. Es una cinta sensible, tierna, que busca emocionar al espectador (y hacerle reflexionar) y que consigue casi todo lo que se propone. Vilarassau brilla. Recomendable
Los mejores años de nuestra vida: la segunda cinta del día es un documental/homenaje al famosísimo grupo español «los hombres G». Cuenta con la presencia de todos ellos mediante entrevistas y diversas imágenes de archivo. Huelga decir, eso sí, que no deja de ser una celebración del grupo y de lo que supuso y que ahonda muy poco en cualquier tipo de sombras durante su trayectoria. Está pensado para fans y es en ellos en quienes funcionará tremendamente bien.
Todo lo que no vemos: la tercera película del día es una cinta sumamente especial pero que se queda un poco a medio gas. A pesar de que parte de una premisa profundamente dramática, la cinta juega buena parte de la misma con los géneros incluso llegando a poner en escena imágenes que son propias del género de terror. Creo que esa mezcla de géneros y de juegos que hace con la cámara y el sonido le funciona francamente bien, apoyándose también en sus dos fantásticas actrices. Pero, huelga decir, que cuando debe abandonar un poquito la parte más de suspense e intriga y sumergirse en lo que nos quiere contar y dar un cierre a la historia… Acaba por patinar al no gestionar bien la información y como se le va dando al espectador, provocando, a la postre, una ligera sensación de cansancio a pesar de ser una película bastante corta. Interesante, en cualquier caso.

Magallanes: la última película del día es también la primera gran decepción. Soy consciente de que el director, Lav Díaz, es muy reputado y su fama le precede pero he sido incapaz de conectar con la película en ningún momento. Ritmo bajo hasta el hastío, sucesión de secuencias prácticamente inconexas, falta de profundidad dramática ante los hechos que cuenta y un montón de actores que parece que nadie los ha dirigido hacen de esta peli algo que no puedo recomendar en ningún caso. Quizá, únicamente, a quienes sean muy fans del director.
Y hasta aquí el día de hoy. A ver qué nos depara la jornada de mañana que viene cargada de muchas propuestas apetecibles.