«Ciento volando», dirigido por Arantxa Aguirre, se trata de un documental que conmemora el centenario del nacimiento de uno de los mejores escultores de la segunda mitad del s.XX, Eduardo Chillida.
Grabada en localizaciones como Bilbao y San Sebastián, entre otras, este documental trata de transmitir la personalidad de Chillida (pausada y sosegada) al espectador a través de un ritmo tranquilo.
El propósito de Aguirre se ha cumplido. Los planos y sonidos, llenos de sensibilidad y delicadeza, descargan un torrente de calma sobre los espectadores.
Pero ¿Cuándo hay demasiada calma? cuando desconectas de la sensibilidad y por lo tanto del argumento.
Por desgracia eso es lo que me ocurrió en la proyección de este documental.
A pesar de centrar el peso del documental en la delicadeza de la fotografía, habría deseado que Aguirre hubiese añadido más dinamismo en la narrativa del filme ya que la localización reclamaba mucho más protagonismo.
Personalmente, a parte del dinamismo, me hubiese gustado que los testimonios hubieran sido por parte de gente diferente entre sí, diferentes edades y clases sociales que se ven unidas por el pueblo, su cultura y su gente.