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«Better call Saul»: El final del viaje de Saul Goodman»

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Manuel Cuesta
Manuel Cuesta
cinéfilo empedernido, amante del cine hollywoodiense, europeo y, por supuesto, nuestro gran cine español. Nostálgico de los 80', Goonie y fanático de todos los géneros, pero sobre todo los de aventuras, fantasía y ciencia ficción: Marvel, Star Wars, Tolkien. Spidermaniaco y podcaster fundador de Mucho Ruido y Podcast Nueces. Escribí opinión sobre cultura en el Diario de Almería durante varios años y he publicado siete discos como cantautor. Ya ves, un hombre tarado fenomenal.
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Por desgracia, llegó el fatídico momento de despedirse de esta magnífica serie. «Better call Saul» tocó a su fin el pasado lunes, 7 años después de su estreno y después de 6 colosales y monumentales temporadas. Está claro que Vince Gillian y Peter Gould, los padres de esta criatura, jamás concibieron esta serie como un spin off de «Breaking Bad». Eso es lo que querían que creyésemos. Porque en realidad, después del descomunal alarde de talento de los realizadores, el ambicioso argumento y el mayúsculo reparto, la serie se ha revelado justo por todo lo contrario: «Breaking Bad» es, sin duda, el spin off de «Better call Saul».

No sabíamos del poder mastodóntico de Bob Odenkirk (Dios bendito, qué actor ¡Qué actor!), él ha sido el encargado de encarnar al gran protagonista. A lo largo de esas seis temporadas hemos ido viendo como su personaje Jimmy McGill crecía, y crecía, como una bestia, y se iba transformando poco a poco en Saul Goodman, ese abogado de Albuquerque que defenderá no sólo al mismísimo Heisenberg, sino a toda una suerte de criminales y narcotraficantes. Seremos testigos del nacimiento, auge, caída y redención de un tipo anfibio, capaz de adaptarse y crecerse en cualquier medio para conseguir sus objetivos. Al mismo nivel actoral está la arrolladora interpretación de Rhea Seehorn que se convierte con total autenticidad en Kim Wexler, la esposa de Jimmy McGill o su alter ego Saul Goodman. Su personaje Kim es otro de los principales y grandes baluartes de esta serie. Va a ser muy difícil que nos olvidemos de las miradas intensas y penetrantes de Kim Wexler. No cabe duda que ella ha amado a Jimmy a medida que iban creciendo sus logros, hasta convertirse en los verdaderos Bonnie and Clide de la Justicia en Nuevo México. Kim ayudará a Jimmy a ser quién es y Jimmy ayudará a Kim a lograr sus sueños, aunque al final del camino ella tome conciencia de lo peligrosa que es su sociedad.

Antes de todo esto, me revelaba como un fan incondicional de Walter White y Jesse Pinkman, de su viaje y sus desventuras, pero nada como una buena vuelta de tuerca para darte cuenta de que una trama se puede mejorar aún más y más, con una historia sólida, un guion espectacular y unos personajes a la altura de las circunstancias. Conocíamos a Saul Goodman (que, por cierto, para el que no lo sepa es la forma fonética de ‘Its all good, man!’) y de sus métodos en Breaking Bad, y cómo gracias a él, Heisenberg y Pinkman pudieron ir blanqueando su dinero y escabulléndose de la justicia traficando con Metanfetamina y «llevándose bien» con los cárteles mexicanos. Breaking Bad se colocó en mi Top 5 de las mejores series de la historia de la televisión del último siglo. Pero aquello sólo era el comienzo, la antesala de lo que estaba por venir. Y llegó Better call Saul, una serie más honda, más auténtica y mucho más profunda (y ambiciosa) que su predecesora.

Better call SaulDe hecho, la serie arranca con unos planos en blanco y negro en el que Saúl vive sumergido en el anonimato para evitar que el gobierno norteamericano o los cárteles mexicanos den con él. Nos encontramos a nuestro héroe venido a menos en la actualidad, viviendo una vida anodina y gris, pero sobreviviendo, al fin y al cabo, de todos los acontecimientos que se narraron en Breaking Bad. Es decir, si El camino suponía el ¿Qué pasó con Jesse Pinkman?, Better call Saul es el otro lado de la bifurcación… ¿Qué ha pasado con el abogado Saul Goodman? ¡Sepamos más sobre él…! Y ahí es donde nos conducen con absoluta audacia los creadores de esta serie. Resulta difícil no encariñarnos con alguien que pasó tremendas injusticias en su infancia y en su juventud, o en el arduo camino de hacerse un hueco en la abogacía, sobre todo si tienes ya un hermano brillante, Chuck McGill (el vehemente Michael McKean) que te pone palos en las ruedas y lejos de ayudarte a encontrar tu sitio, menosprecia tus cualidades y tus habilidades. Qué equivocado estaba Chuck y su mano derecha Howard Hamlin (El insuperable Patrick Fabian) al despreciarle en tantas y tantas ocasiones, pues no eran conscientes de cómo el gusano se transformaría en una mariposa de alas coloridas, capaz de burlar a tantos clientes, abogados defensores, jueces y criminales.

Better call SaulPor supuesto, Better call Saul está vertebrado o sustentado con ese universo de personajes que ya conocíamos en Breaking Bad, gracias a esta serie hemos ido conociendo también los orígenes de estos peligrosísimos criminales y narcotraficantes, empezando por el carismático Gus Fring, el propietario de los Pollos Hermanos (Giancarlo Esposito), la saga de los Salamanca, Lalo (Tony Dalton) y Héctor (Mark Margolis), los Varga, padre (Juan Carlos Cantu) e hijo (Michael Mando). Creedme si os digo que todo este elenco de extraordinarios actores y actrices merecerían un artículo aparte. Le tengo especial cariño al personaje de Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), y confieso que durante el rodaje y los estrenos de cada temporada temía por su salud, Banks es un actor veterano nada menos que de 75 años, encargado de hacer de sí mismo en acontecimientos que ocurrieron antes de Breaking Bad. No es fácil, no es nada fácil, y la presencia en cada una de las escenas de Better call Saul de Banks son inenarrables. Su trabajo es soberbio, sublime y tremendamente épico. Se convierte en piedra angular de la serie, y, por cierto, también aparece en El camino. Entendéis ahora por qué es el gran actor inevitable en toda la saga. ¿No?

Better call SaulDespués de toda esta batería de cosas buenas, llegamos fácilmente a la conclusión de que Better call Saul supera en talento y elocuencia a su predecesora, y que como estaba previsto, la serie terminaría con su encuentro con Walter White y Pinkman, uno de los momentos más esperados de esta serie. Pero fíjate, cuando sucede, te darás cuenta de que Saul Goodman es ya tan enorme y tan legendario que la aparición de Heisenberg puede que sólo refleje en tu rostro una leve sonrisa. El trabajo de Bob Odenkirk es tan arrollador que deja a Bryan Cranston casi en pañales. Dudo que haya ocurrido un fenómeno así, tan brutal y tan icónico, con una serie versus su spin off desde Cheers. ¿Os acordáis de que Frasier terminó devorando a su serie madre, y Kelsey Grammer (Frasier Crane) consiguió que nos olvidáramos de Ted Danson, Woody Harrelson y Shelley Long. ¿Cómo dijiste que se llamaba la serie esa del bar en Boston…? ¡BOOM! Ahí es cuando sucede que el spin off tumba a la serie matriz.

No he querido soltar ningún spoiler lógicamente sobre el final, o sobre el último episodio de la sexta temporada titulado: «Adiós, Saul», habla por sí mismo. Te puedo decir con la boca grande que me ha gustado mucho y que la serie ha cerrado el círculo con un título Honoris Causa, vamos, que, en definitiva, todos se han doctorado con la mejor nota posible. Me ha gustado mucho esta serie, incluso más que Breaking Bad, eso ya es mucho decir. ¿No crees?

Hasta la vista Jimmy, o Saul, me da mucha pena separarme de ti, ojalá nos volvamos a encontrar muy pronto.

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2 COMENTARIOS

  1. Para nada. A mí Better Call Saul me ha parecido tediosa, repetitiva y tristemente larga, muy larga. Capítulos anodinos, que ni fu ni fa, que tiene algunos puntos buenos pero que son poca cosa para tantos minutos. Totalmente prescindible. Ay, esta manía de estirar el chicle.

  2. Y que pasa con la diversion, en Better Call Saul ha habido muchos momentos en que me he aburrido, cosa que nunca me ocurrio con Breaking Bad.
    Pero en una cosa estoy de acuerdo contigo tanto Bob Odenkirk como Rhea Seehorn estan absolutamente maravillosos.

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