«The Designer is Dead» es una película documental que el director Gonzalo Hergueta, le dedica a Miguel Adrover, el diseñador de moda que pasa rápidamente al panorama internacional. Pero a pesar de que cualquier transeúnte pueda creer que este filme trata de como Adrover consiguió ser un “bombazo” en la Fashion Week de Nueva York, ser reconocido por la mismísima Anna Wintour o conseguir ser un nombre de marca de prestigio, esta película va de mucho más que moda, va de sentimientos.
Hergueta ha combinado fotografías y videos de archivo con testimonios que marcan un antes y un después para contar el recorrido de la potente carrera de Miguel Adrover que consta desde ganar numerosos premios y reconocimiento internacional, crear shows icónicos y únicos, hasta retirarse del foco mediático llegando a alcanzar la mayor paz y consigo la soledad.
A pesar de que me interesa la moda como cualquier otra chica de 26 años que sigue Vogue Magazine, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar y otras miles de revistas con un tono wellness y de alta costura muy marcado, no es la moda lo que más me llama la atención de este documental. Es casi imposible ignorar los profundos sentimientos de Adrover durante el filme.

Hay mucha dedicación y cariño en la forma en la que Gonzalo Hergueta marca el imaginario creativo e innovador de Adrover. Es una narrativa en la que no es necesario describir el carácter decisivo del artista. Ya entrados en la película podemos ver el ascenso de Miguel y con ese ascenso, vemos el agobio y decepción de una carrera estancada por factores externos al artista, en este caso, el atentado de las torres gemelas en Nueva York.
Tras este incidente, Adrover decide hacer uno de sus shows más importantes, «Utopia», lo que hace que se coloque como un nombre con mucho potencial dentro de la industria, pero justo después, Miguel decide retirarse, y casi aislarse del ojo público. Este acto hace que la película cambie de ritmo inmediatamente, es decir, pasa del frenesí propio de la ciudad neoyorquina al silencio del campo.
Y a pesar de que Adrover y Hergueta nos introducen este nuevo entorno suavemente, es imposible preguntarse ¿estar solo llega a ser solitario? esta vez sí que es así, pero dejando de lado la soledad o sentimientos de abandono, Adrover deja clara su naturaleza artística dándonos una conclusión inamovible: Un artista, es artista solo o acompañado, con mucho o con nada, y Miguel Adrover no puede evitar ser artista.
