Como fan y consumidor compulsivo de los Beatles siempre es de agradecer que te cuenten cosas nuevas, desde puntos de vista no explorados aún en otros documentales, y que además puedan resultar interesantes tanto a devotos como a Profanos en la materia.
Esta película acierta a cumplir todos estos requisitos y desafía expectativas sobre ideas preexistentes de lo que uno piense que le vayan a contar.
Comenzando con las conexiones previas entre India y Beatles al famoso retiro espiritual, la película arranca en 1966 contando como George Harrison empieza a interesarse en el folklore indio y su primer viaje a la India, en que conoce a Ravi Shankar y éste le ofrece lecciones de sitar. Al no ser una película documental Beatlecéntrica al caso, nos permite fijarnos en la historia vivida desde India, y así se nos permite asomarnos un poco más y mejor a la vida de Ravi Shankar anterior a conocer a George, en la que ya era una eminencia internacional de la música hindustani clásica y ya había compartido escenario con Yehudi Menuhin o conocido al Jeff Beck de the Yardbirds.
Algo muy interesante de esta película es que India es un personaje con entidad propia y no solo se narran las perspectivas de los Fab4 de Liverpool sino desde el punto de vista del país y de la cultura indias.
En The Beatles and India se nos permite ver cómo un país de relativamente reciente creación (India era un país independiente desde 19 años antes de que los Beatles la pisasen por primera vez) que se desligaba del colonialismo, a la vez recibía con opiniones enfrentadas -sobre todo generacionalmente- las influencias populares y psicodélicas provenientes del antiguo imperio.
También de cómo en algunos países occidentales, era necesaria la explicación de que aunque la música india y la psicodelia se hubiesen hecho famosas paralelamente, la relación entre ellas era más coyuntural por la percepción occidental que un hecho absoluto.
Pero sobre todo, cómo las influencias pop eran recibidas por una generación joven que ya no había crecido a la sombra del imperio británico.
Y así es que podemos ver escenas que oscilan desde un cuarteto de chimpancés disfrazados de beatles a uno de elefantes melenudos, hasta ver la influencia en el mismo Bollywood de Shammi Kapoor (sí, de la dinastía fílmica de los Kapoor de toda la vida) en la película Janwar (1965) bailando al más puro desmelene flequillero yeyé de unos Beatles de pega cantando Dekho ab toh kisi ko nahin hai kabar con la melodía de I want to hold your hand.
Para muestra un botón.

El film nos sigue relatando como se sucedieron los puntos históricos mas conocidos del principio de la relación Beatles/India como el primer viaje en 1966, cómo Patty Boyd les convenció para ir a un taller de meditación con Maharishi Mahesh Yogui en Reino Unido que les llevaría a pasar un retiro más largo en Rishikesh donde coincidirían con Donovan, Mia y Prudence Farrow, Mike Love, Paul Horn, etc. Eso si, con dos grandes novedades respecto a otras narraciones literarias o audiovisuales sobre el tema: relata anécdotas menos conocidas (la historia del helicóptero, lo de la KGB, por poner dos ejemplos) y los narradores son personajes de la época de los que poco se ha oído antes y que hablan de la influencia de los Beatles en India en contraposición a cómo nos han contado siempre la influencia de la India en los Beatles.
Así nos encontramos con luthiers, periodistas, fans, devotos del Maharishi, guías turísticos y músicos dándonos este punto de vista (siendo los músicos más destacados The Jets, The Savages, Sumsit Bose, Rash Jog y un largo etcétera de grandes músicos poco visitados por el oído occidental).
Por si esto fuese poco disfrute, se nos junta que el material adicional a este documental (tanto la exposición como la banda sonora inspirada en el film) no redunda ni reitera sino que amplía y acompaña. Lo que en mi punto de vista es de agradecer enormemente y es también muy diferente a otras películas sobre los Beatles.
Y así se explora una relación en la que lo importante no es si the Beatles influyeron en la India y/o viceversa, sino como una mágica simbiosis equilibrada sirvió a unos de vehículo de los otros y cómo en mayor o menor medida, como Ringo dijo tras irse el primero del ashram de meditación: «cualquier tiempo empleado en algo nuevo con interés es aprendizaje, nunca tiempo perdido».
The Beatles and India es un viaje muy recomendable, en el que se disfruta más del recorrido que de la llegada. Apto para fans, interesados y simplemente curioosos. Seguro que cada uno se lleva algo nuevo que ni siquiera había echado en falta.