Si había una película que se esperaba con ganas en esta edición de Terror Molins, esta era, sin duda alguna, «Terrifier 2». El filme de Damien Leone llegaba avalada por el enorme éxito que está cosechando en Estados Unidos, donde por el momento ha conseguido que sus 250.000 dólares de presupuesto se conviertan en 10 millones de recaudación. Pero más allá de su éxito en taquilla lo que de verdad está llamando la atención del aficionado al terror es el impacto que la película está causando en todo aquel que la ve. Muchos han sido los que la han catalogado de muy violenta y de contener un gore muy salvaje. Una vez vista, os puedo asegurar que «Terrifier 2» hace justicia a la fama que la precede.
Antes que nada, vaya por delante que yo no soy nada fan de la primera entrega de Terrifier. A mí me pareció un slasher bastante mediocre con serios problemas de ritmo a pesar de durar tan solo ochenta minutos. Es cierto que sus muertes son muy bestias, pero eso no compensaba su ritmo cansino, el lastre de un guion casi inexistente y varios defectos más, como un nivel actoral tremendamente bajo incluso para los cánones de un slasher. A pesar de esto, la película logró hacerse con una buena legión de fans gracias a lo explicito de sus asesinatos y al innegable carisma del payaso Art, el asesino de la función.
Con esto que os detallo os podréis hacer una idea de las pocas expectativas que tenía con Terrifier 2. Y más aún cuando descubrí que la película duraba dos horas y veinte minutos. ¿En serio? ¿Ciento cuarenta minutos para un slasher? ¿Estamos locos?
Pues tras esta larga exposición, seguro que os estáis temiendo lo peor. Pues no. Voy a ir directo al grano: si sois fans del terror, fans del slasher y/o fans del gore, ya estáis tardando en ver Terrifier 2. Es de esas películas que han nacido para ser de culto. El salto cualitativo que realiza respecto a su predecesora es tremendo. Más allá de si es una buena película o no, es una secuela ejemplar. Pero eso no quita que tampoco estamos hablando de un peliculón. No nos emocionemos. Es un poco más que correcta y ya.
He de decir que, aunque en ningún momento llega hacerse pesada, el metraje me parece desmedido. Damien Leone hace gala otra vez de su poco dote para narrar historias. Lo que cuenta Terrifier 2 se puede explicar perfectamente en noventa minutos. Eso conlleva, por ejemplo, asistir a diálogos que parecen no terminar nunca y a un clímax final que busca realizar varias veces el más difícil todavía para acabar siendo de lo más patillero. Pero repito, increíblemente el filme no se hace pesado en ningún momento. Y es que, argumentalmente hablando, la cosa mejora mucho respecto a la primera entrega. Tarea no muy difícil de conseguir, por otra parte.
En cuanto al gore, pues bueno, hacía tiempo que no asistía a un espectáculo tan cafre como este. Es todo tan bestia como gratuito. Se junta la creatividad con el encarnizamiento. Es loco y casi enfermizo. Sobre todo, un par de muertes dejan bastante huella. La crueldad y la brutalidad de este par de escenas en concreto pueden llegar a incomodar a más de uno. Porque sí, estamos ante un show de gore divertido, pero hay momentos que pueden ser tachados, y con razón, de gratuitos y desmesurados. Ahora bien, no busquéis tensión en ninguna escena de asesinato porque no la hay. Leone se demuestra incapaz de crear hasta el más mínimo susto. Ni siquiera utiliza la tramposa carta del jumpscare. Dar miedo no es lo suyo y él lo sabe.
Pero si alguien, además de Damien Leone, se consagra con esta secuela, este es David Howard Thornton, que vuelve a interpretar brillantemente a Art. Un Art que, con tan solo tres películas, las dos entregas de Terrifier más All Hallow’s Eve, ya se ha convertido en un icono del cine de terror. Thornton consigue que Art pueda resultar terrorífico y gracioso. A veces, incluso logra causar los dos efectos a la vez. El actor ofrece todo un repertorio de muecas, gestos y miradas realmente soberbio. En cuanto al resto del reparto, hay que destacar a Lauren LaVera como una protagonista más que competente. ¿El resto? Pues entre infame y deleznable, para que engañarnos.
No me gustaría terminar sin antes hacer hincapié en la aparición de Chris Jericho en la película. El wrestler se ha preocupado mucho de crear expectación diciendo que la escena en la que aparece casi le hace vomitar. Una exageración cuando no una mentira. Seguro que Jericho se ha visto en situaciones mucho más vomitivas. Como cuando recientemente se vio en la obligación de defender su título de Ring of Honor frente a Colt Cabana, por ejemplo.
En resumen
Terrifier 2 es uno de los títulos de terror del año. No concretamente por su calidad sino por su capacidad de causar sensación. Busca impactar y lo consigue. Trata de escandalizar y probablemente lo logre también. Partiendo de la casi nada ha sido capaz de estar en boca de todos. Incluso medios que denuestan el cine de terror han hablado de ella. Y solo por esto hay que estarle agradecido. He dicho antes que no me parece una gran película. Y lo mantengo. Pero tiene todo lo que un slasher ha de tener: un asesino carismático y muertes que se graban en la memoria. Ya es suficiente. No se necesita nada más. El que busque arte que se vaya al museo del Prado a ver a las jodidas meninas. Aquí estamos para otras cosas.
La saga Terrifier ha venido para quedarse. El enorme éxito de esta segunda entrega da por seguro la existencia de una tercera parte. Y muy mal tendrían que ir las cosas para que no hubiera también una cuarta, una quinta y tantas secuelas como el público exija. Si lo necesitan, pueden contar con mi voto.