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«Te protegerán mis alas»: la bondad humana no es un concepto abstracto

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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En estos tiempos que corren en los que el odio se ha convertido en algo fácil y hasta rentable para muchos económicamente, darte de bruces con una historia que habla sobre hacer el bien por lo demás sin pedir nada a cambio, resulta algo sorprendente. Puede que, con el paso del tiempo, el que suscribe estas palabras haya visto que su cuota de cinismo se multiplicado hasta el infinito y más allá. Por eso, una película como «Te protegerán mis alas», de Antonio Cuadri, puede provocar incredulidad en el espectador. Tras su estreno en salas el pasado 14 de noviembre, llega este viernes a plataformas de streaming, un filme que es ante todo un recordatorio incómodo (aunque también luminoso) de una realidad que solo vemos en titulares de prensa que pasan de «moda» pasados los días. Una realidad en la que miles de niños africanos se ven empujados a sobrevivir entre miseria, violencia y abandono.

La película, basada en la novela homónima de José Miguel Núñez y en hechos reales, se adentra en la historia de Wentinam, un niño huérfano de Togo cuya vida oscila, con brutalidad, entre la oscuridad de las calles de Kara y la esperanza que le ofrece la solidaridad más inesperada. Un relato crudo, realista, que a ratos te hace dudar sobre la humanidad y su existencia, pero conforma avanza, te muestra también que lo fácil es odiar, que hacer lo correcto también es posible.

Cuadri, en su regreso a la dirección tras Si todas las puertas se cierran, opta por un enfoque frontal, casi testimonial, para narrar el paso de Wentinam de pequeño ladrón callejero a joven que encuentra un horizonte posible gracias a un misionero español que lo acoge en la «Ciudad de los Muchachos». Aquí, sobresale la interpretación del joven Ibrahima Koné, que dota al personaje de una vulnerabilidad desarmante, convirtiendo a Wentinam en un niño real, transmitiendo su experiencia al espectador de una forma real y convincente. Su actuación es uno de los pilares de película, mostrándonos a un niño que ríe, que golpea, que teme, que se rebela. Un niño que, como tantos otros, no debería tener que elegir cada día entre sobrevivir o desaparecer.

Una historia para tomar conciencia

Rodada entre África y Europa, Te protegerán mis alas narra el crecimiento personal de Wentinam: desde la supervivencia feroz en las calles, a la terapia de comunidad en la Ciudad de los Muchachos, y finalmente un viaje migratorio incierto, que el joven emprende casi condenado por las circunstancias. Lejos de centrarse en la épica del viaje, la película se enfoca en la intimidad en la intimidad emocional del desarraigo, de alguien que busca que su país sea mejor, pero que se ve forzado a huir con el deseo siempre presente de volver.

Te protegerán mis alas no pretende ofrecer un discurso moralizante ni religioso (aunque lo parezca a priori), sino mostrar como la solidaridad no es una pose. Cierto es que la película nos muestra la labor salesiana en Togo, pero su relato no va sobre religión ni busca el adoctrinamiento, sino que funciona como un espejo al que mirarnos, a través de la vida de Wentinam, que no es una excepción, sino un rostro entre miles. Por eso, el mensaje de la película sirve para remover conciencias y recordarnos que la empatía no se predica, se practica.

En resumen

A veces, historias sencillas que no reciben la atención mediática que se merecen, son las que consiguen llegar a tu corazón. Una historia como la de Wentinam hace que te reconcilies con el ser humano, para recordarnos que tal vez no esté todo perdido, y que frente al odio que nos rodea siempre hay espacio para la bondad.

Te protegerán mis alas no es un drama lacrimógeno ni un panfleto partidista, sino un relato honesto sobre una historia de supervivencia, que, a pesar de su dureza, habla de esperanza (en la vida) en el ser humano. En un fin de semana, en el que Torrente está de regreso, la nueva película de Antonio Cuadri (disponible en Filmin, FlixOlé, Movistar Plus+ y Prime Video) nos ofrece una historia de valentía, que nos recuerda a los cínicos que la bondad no es concepto abstracto.

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