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«Rafa»: El Tormento y el Éxtasis

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Carlos Muñiz Vidal
Carlos Muñiz Vidal
Intento huir de las películas y las series, pero ellas me persiguen. Desde mis estudios de audiovisuales a mi trayectoria profesional en canales temáticos, puede que sea yo el que las persiga a ellas. Fascinado por las historias desde siempre, sean éstas a través del cine, la literatura, el teatro o la televisión, en esta época de plataformas intento buscar esa fascinación oculta en el algoritmo que nos impide descubrirlas.
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En el año 2016, Andre Agassi, tenista norteamericano que había ganado a lo largo de su carrera 8 Gran Slams, una Medalla de Oro Olímpica y 1 Torneo de Maestros, convirtiéndose en uno de los mejores tenistas de su generación, publicó «Open», un descarnado libro autobiográfico escrito junto al premio Pulitzer J. R. Moehringer, en el que contaba la pesadilla que había supuesto para él dedicarse al mundo del tenis.
«Odio el tenis. Lo detesto. Y he seguido jugando porque no tenía otra alternativa”, puede leerse.

El libro narra en primera persona la ristra de dolores crónicos, sufrimiento físico y mental, y sacrificios personales que había tenido que hacer a lo largo de toda su carrera por algo que, confiesa Agassi, ni siquiera le motivaba.
Su padre le había obligado a jugar desde muy pequeño contra una máquina construida por él, que le lanzaba más de 2500 pelotas diarias, y bajo esa presión familiar se había resignado a esa vida dedicada a la alta competición que le provocaba dolores diarios incluso después de haber dejado de competir. Agassi ahondaba en su sacrificio y en los avatares de su vida de una manera descarnada, sin medias tintas, y el libro pronto sorprendió y escandalizó a partes iguales a todo el circuito tenístico y al mundo editorial, convirtiéndose en un éxito de ventas, con multitud de ediciones desde su primera publicación.

En el libro, además, comparte esos pensamientos al lado de un mito del tenis todavía más grande que él: su mujer, Steffi Graf.

Viendo la magnífica serie documental Rafa, estrenada en Netflix, uno no puede evitar ver similitudes con este libro; lo descarnado del autorretrato, el recorrido personal a modo de confesión describiendo el calvario físico que ha supuesto su carrera para un deportista de ese nivel; incluso el título de Rafa, no «Nadal», bastante indicativo de que, quién nos habla, no es uno de los tenistas más grandes de la historia y posiblemente el mejor deportista español de todos los tiempos, es alguien cercano que se desahoga contándonos la extenuante experiencia en la que se ha convertido su vida deportiva, ahora que está llegando a su final.

Nos habla un chico de Manacor que prolongaba los entrenamientos hasta que no había luz con tal de seguir jugando, desoyendo las súplicas de su padre; que jugaba con tanta intensidad a muy corta edad que literalmente deformaba los huesos de sus pies, sin darle tiempo a desarrollarse; y ya más adelante cuando su cuerpo empezaba a mostrar el desgaste, se inyectaba antiinflamatorios a costa de su salud por el simple hecho de satisfacer su deseo de saltar a la pista.
Al igual que Agassi, es una persona que se castiga con el deporte, porque no entiende otra manera de vivir, aunque en su caso no sea algo que le hayan impuesto: es algo que se ha impuesto él mismo, tal y como confiesa en el documental, que aflora desde lo más profudo de la personalidad de alguien para el que competir es la razón más poderosa para vivir.

En una carrera como la suya, con 22 Gran Slams, 2 Oros Olímpicos, y 92 títulos en total frente a rivales tan míticos como él, y que conforman lo que se ha denominado como «The Big Three» (el mismo, Nova Djokovic y Roger Federer, 66 Gran Slams entre los tres), a la hora de dedicarle una serie documental era muy fácil caer en una sucesión de imágenes épicas, de lágrimas de alegría, de puntos imposibles y de alguna de sus clásicas celebraciones en alguno de esos partidos, y llenar los 4 episodios de la serie con las reacciones de todos sus colaboradores, de su familia y de él mismo ante el recuerdo producido viendo esas imágenes, con alguna intimidad no desvelada para amenizar el conjunto.

Sin embargo el documental, con gran sensibilidad e inteligencia, elige otra vía. Elige la vía de Agassi, la del sufrimiento de la alta competición en una reflexión personal que no disculpa ese sufrimiento, pero que no por ello oculta lo que ha sufrido, y con una actitud de falta de arrepentimiento que provoca escalofríos ya que no se ahorran detalles sobre el calvario vivido, acompañado en todo momento por las reflexiones de su familia, su equipo, y sus rivales más grandes tanto en la pista como en la historia del tenis, los mismísimos Federer y Djokovic.

Los problemas físicos y el tormento que conllevan especialmente para un jugador tan competitivo como Nadal, incapaz de parar de jugar y de exigirse lo máximo durante tantos años, son el eje principal de la narración, presentándonos a un jugador en 2024 a punto de tomar la decisión de retirarse (Nadal llega a decir que toda retirada es una derrota).

En ese momento, al final de su carrera, entre visitas a especialistas, profundas charlas con su equipo y su familia entorno al sacrificio de seguir jugando, y permanentes pruebas diagnósticas parecidas a las que lleva haciéndose toda su vida, se revela una persona, un deportista, que sufre cada decisión que ha tomado en su vida para seguir compitiendo, en contra de su salud. Es decir, que es plenamente consciente de ello.

La docuserie no solo muestra la evolución de un campeón, sino también el desgaste físico y emocional que ha marcado su camino

La justificación de cada médico, cada fisio, cada entrenador sobre la toma de esas decisiones, censurándolas profesionalmente, pero entendiéndolas como ese amigo que sabe que lo que te hace más daño no es que te lesiones otra vez, es que no compitas, porque te conocen bien, les acerca más si cabe a Nadal, hasta el punto de que llegas a entender el por qué el equipo de médicos, fisios y preparadores no haya cambiado prácticamente desde que comenzó. Son amigos, en realidad, y cuando hablan sobre su dolor y las consecuencias de sus decisiones lo hacen desde la amistad, lo cual condiciona todo lo que dicen.

El éxtasis que supone la carrera de Nadal es la consecuencia de esa toma de decisiones, y este documental lo explica tan bien, que incluso tú pareces llegar a entender algo que, a todas luces, es irracional: hacerse daño para seguir jugando a tenis.

En ciertos momentos Nadal dice que no todo el mundo tiene que pasar lo que él ha pasado para llegar a donde ha llegado.
Es otra muestra de la enorme humildad de alguien como el. Un mito de este país.

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