A mí esta vez no me la cuelan. Llega a Movistar+ una nueva serie protagonizada por Joseph Gordon-Levitt, de quien hablé no hace mucho por el estreno de «Mr. Corman», un proyecto personal que resultó fallido y que no tendrá segunda temporada. Gordon-Levitt encabeza ahora el reparto de «Super Pumped: The Battle For Uber», una serie creada por Brian Koppelman y David Levien (los mismos de «Billions», serie que no he tenido oportunidad de ver), aquí nos cuentan el ascenso y caída del ex director ejecutivo de UBER, Travis Kalanick, un líder intenso y ambicioso. A través de su relato nos contarán el caso práctico de una de las empresas más exitosas y controvertidas de Silicon Valley. Se supone que esta nueva serie, cuya primera temporada se ha pasado en el libro homónimo de Mike Isaac, reportero tecnológico del New York Times publicado en 2019, irá contándonos casos de éxito de estas empresas tecnológicas que tanto están impactando en nuestras vidas. La segunda temporada hablará de Facebook, cosa que ya se contó bastante bien en el cine gracias a la entretenida película de David Fincher «La Red Social» (2010).
Tengo sentimientos encontrados con Super Pumped: The Battle For Uber, porque le sucede algo terrible que no ha de pasarle a las series: no entretiene. ¿Cuál es el objetivo de esta nueva serie? ¿Acaso dramatizar estos casos prácticos que tanto éxito han tenido en el mundo? Puede que resulte útil desde el punto de vista empresarial, cómo se gestó el proyecto, cómo se consiguió la financiación, los equipos técnicos, incluso las entrevistas de trabajo, con esa pregunta tan particular: Are you an asshole? (¿Eres un gilipollas o un capullo? depende de cómo se quiera traducir) el caso es que si no lo eres no puedes trabajar en UBER. Todos conocemos ya la aplicación y otras empresas gemelas que emergieron dando el mismo servicio, como por ejemplo Cabify, más que compañías de transporte o de movilidad, nacieron como una revolución tecnológica, una aplicación al servicio de los ciudadanos para darle soluciones rápidas, cómodas, eficientes e incluso más económicas que el taxi convencional. Y todo esto a rebufo de la otra revolución que ya iniciaron otros líderes de la era digital o el comercio informático como Steve Jobs de Apple o Jeff Bezos de Amazon. Se cuenta en la serie que el propio Kalanick tomaba apuntes de las consignas empresariales que dictaba Bezos en sus vídeos de YouTube.
A mí me falta algo en esta serie que se salga del tono de documental dramatizado. No me basta con que la banda sonora esté bien aliñada con temas de Pearl Jam, R.E.M. o AC/DC, le falta un toque de fantasía para envolverlo bien si la intención es darle un formato de auténtico Thriller. Es cierto que Travis Kalanick con el rostro de Gordon-Levitt no duda en vender a su madre por un vaso etrusco con tal de conseguir sus propósitos de éxito, parece ser que el CEO de UBER era un auténtico embaucador capaz de convencer a los socios capitalistas, a sus empleados, dilapidar a la competencia y escabullirse en ocasiones de la ley, pero le falta un toque de mala leche. O algún toque más histriónico si se le quiere dar un tono más dinamizador a la historia. Si ves la serie en versión original podrás disfrutar en algunos momentos de la voz en off del mismísimo Quentin Tarantino, considerado gran fan de la serie Billions. Otros de los buenos ingredientes de esta nueva producción de Showtime es la presencia de dos imponentes mujeres y enormes actrices: Uma Thurman, como la cofundadora del Huffington Post (que formó parte de la junta directiva de UBER) y Elisabeth Shue que interpreta a la madre de Kalanick. El otro gran co-protagonista de la historia será Kyle Chandler (Bloodline) que encarna al empresario Bill Gurley quien participó en la financiación y respaldo de UBER en sus inicios, y se convirtió en un mentor para el propio Travis Kalanick.
Puede resultar ilustrativo como documento histórico del signo de los tiempos que estamos viviendo. Quién sabe. Si la serie continúa teniendo éxito quizá seamos testigos de que en próximas temporadas nos hablen del éxito de otras aplicaciones como Instagram, Tinder o Tick Tock. Para mi gusto le falta un punto de entretenimiento. Los diálogos están repletos de guiños a la cultura popular cinematográfica, de las canciones, pero toda esta verborrea al puro estilo Sorkin te puede resultar agotadora, y a veces hasta pedante o innecesaria. Eso depende de la predisposición del espectador y las ganas que tenga de conocer a uno de los impulsores o empresarios más exitosos o polémicos de nuestro tiempo.
A mí verla me ha dado un poco de fatiga y otras veces de cansancio por el exceso de elocuencia o referencias mitológicas. Pero si eres muy fan de El Lobo de Wall Street o de esas historias de personajes o antihéroes repletos de ambición que quieren conquistar el mundo quizá te encandile lo suficiente. Me quedo con aquella fantasía y apuesta lisérgica que nos estaba presentando Gordon-Levitt y que tenía más enjundia, espíritu y solera que la de estos gurús de Silicon Valley que solo visten vaqueros, camisetas grises y jerseys de pico.