Reconozco que tenía muchas ganas de escribir sobre este joven, pero gran actor norteamericano, productor, director y cantante. Qué mejor momento que este, cuando acaba de estrenar una nueva serie para Apple TV+, titulada Mr. Corman. y que me ha dejado literalmente boquiabierto. Estoy hablando de Joseph Gordon-Levitt que a sus 40 años tiene ya en su haber más de 40 películas de las que yo destacaría 500 días juntos (Marc Webb, 2009), y que le valió una nominación a los Globos de Oro o Snowden (Oliver Stone, 2016) donde interpretaba al antiguo empleado de la CIA.
Mr. Corman es sin duda un proyecto muy personal para Gordon-Levitt pues crea, escribe y dirige esta producción en forma de comedia dramática (valga el oxímoron, ya sabemos que el drama puede hacer reír y ponernos de los nervios), que se estrena con sus dos primeros episodios, este viernes 6 de agosto en la plataforma Apple TV+. En ella interpreta a un maestro de primaria estadounidense que un buen día se plantea el sentido de su vida después de una clase con sus alumnos: «¿Y es usted feliz señor Corman?», le espeta uno de sus pequeños de la clase de 5º grado. Esa pregunta atronadora abre la caja de Pandora de Josh Corman que iniciará un pequeño vía crucis existencial en las diferentes facetas de su vida: el trabajo, el amor, la familia, los amigos, los proyectos pendientes… Es como si algo en el interior de Josh hubiese despertado y llegado a la cuarentena se hiciese la misma pregunta que muchos nos hacemos: «Pero ¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?».

Gordon-Levitt encabeza el reparto, pero trae consigo un regalo para el espectador: nos devuelve a la escena a la gran Debra Winger (Oficial y Caballero, La Fuerza del Cariño) sobre la que ha recaído el papel de su madre, Ruth Corman. Winger dio la espalda a Hollywood después de recibir nada menos que hasta 3 nominaciones a los Óscars. A sus 66 años está en plena forma y le imprime a su personaje la credibilidad, el empaque y el carisma necesarios para desarrollar esta pequeña tragicomedia. La mirada de Debra Winger es de las más bellas que ha dado el cine norteamericano. Así que Gordon-Levitt se apunta un buen tanto recuperando a esta gran actriz para esta enorme serie. La química entre ambos es espectacular y me conmueve la soltura que mantienen en cada escena, hasta el punto en que nuestro querido Joseph se marca un número musical con su madre al más puro estilo La La Land, algo parecido a lo que ya hizo en 500 días juntos, que es arrancarse a cantar para trasladar la narración desde el género musical. Un acierto. Otro de los caramelitos del reparto es su compañero de piso, Víctor, encarnado por el actor Arturo Castro (Narcos, The informer). Víctor será su Sancho Panza en esta aventura, pero también tendrá su momento de gloria en uno de los capítulos centrado en él y en la convivencia con su hija.
El que fuera nuestro prometido Robin (El Caballero Oscuro. La leyenda renace) nos trae una serie crítica e inteligente, no sé hasta qué punto es parodia del modo de vida norteamericano o del modo de vida occidental de nuestros días. Mr. Corman consigue reflejar muy bien lo solos que estamos, la importancia que le hemos dado a lo superfluo, la cultura del ‘like’ y los ‘followers’ que hemos construido y que entre todos hemos ido alimentando como una bestia, y que, además, esta misma cultura ha terminado esclavizando a nuestros hijos o nuevas generaciones.

Hemos fallado en nuestras relaciones de pareja, nuestras relaciones personales, con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo. Cuando nos cuesta encontrar una excusa para tomarnos un café o una copa con ellos es que algo no va bien. Mr. Corman irá levantando ampollas con su forma de narrar imaginativa y original, en la forma y en el fondo, y pondrá en marcha toda su capacidad como director y actor para expresar los episodios de malestar, ternura, tristeza, patetismo, ansiedad e incluso violencia, por los que atravesamos todos en nuestro día a día. Al fin y al cabo, es un retrato o una radiografía absurda del mundo en que vivimos. Incómodo a veces, en otras ocasiones pone en evidencia lo estúpidos que somos dentro de la burbuja sistémica que hemos creado, que nos mantiene vivos, pero también a veces nos devora y nos deprime. Para muestra el capítulo que cuenta cómo se sufre un episodio de ansiedad.

Otros de mis pasajes favoritos tienen que ver precisamente con Víctor, su compañero de piso, que tiene que gestionar su vida de padre divorciado con una hija adolescente cuyo principal leit motiv en la vida de su niña ahora mismo es mantener el postureo en las redes sociales. Un padre se puede pasar horas preparando el plato favorito de su hija para hacerla feliz sin entender que esa felicidad ahora mismo se la transfieren precisamente esos ‘likes’, que ahora son la forma de encajar en este puto mundo. Cada capítulo da para un debate en sí mismo y sobre el que ir deshilachando diferentes críticas sobre lo que nos rodea y nos afecta en la sociedad de nuestro tiempo.

Joseph Gordon-Levitt ha hecho un excelente trabajo con su Mr. Corman, sufrimos sus naufragios porque se parecen demasiado a los nuestros. Quizá sirva para replantearnos las cosas y tomar las riendas de lo que realmente queremos hacer con nuestro futuro para no tener después de que echar la vista atrás con temor o con vergüenza.
He de reconocer que le tengo un cariño especial a este actor, de algún modo, espero que tome el testigo de su fiel amigo Heath Ledger con quien ya coincidió e inició una buena amistad en el set de rodaje de 10 razones para odiarte y con el que establece hasta cierto parecido físico. Si os fijáis bien, podrían ser hermanos. Y ambos, es muy curioso, terminaron participando en la trilogía del Batman de Christopher Nolan. Esta serie se merece un sobresaliente para un actor que ya me parece de matrícula de honor.