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«Que te den, Kevin»: destripando los estereotipos de la televisión americana

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Fernando Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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¿Qué pasaría si un día decidieras mirar tras la cortina donde se oculta el Mago de Oz? Seguramente lo que descubras no sería lo que esperabas. Es el riesgo que asumes al quitarte la venda de los ojos. Es curioso, pero cuando era un niño tenía la ingenua idea que en las pausas de publicidad (tanto en las películas como en las series) los protagonistas se tomaban en descanso y se liberaban de sus personajes, como si se encontraran en un entreacto del teatro. Recuerdo aquellas sitcoms como «Cheers», «Los problemas crecen» o «Enredos de familia» con nostalgia y cariño, pero y si decidiéramos mirar más allá de donde enfocan las cámaras. Tal vez, la realidad no sea tan luminosa, divertida y despreocupada, al menos no como nos gustaría. Y, es hasta esa oscuridad realidad hasta donde nos lleva «Que te den, Kevin», la nueva serie de AMC que se estrenó el pasado miércoles, y que mezcla la sitcom con el drama realista para narrar el autodescubrimiento de una mujer que ha vivido, sin darse cuenta, a la sombra de su marido durante años.

Que te den, Kevin - AMC
Kevin (Eric Petersen) es el típico marido al que todo el mundo le ríe las gracias y que es el alma de las fiestas

A lo largo de los primeros cuatro primeros episodios que me permitido ver AMC, conocemos a Allison McRoberts (Annie Murphy), la típica esposa perfecta de las comedias estadounidenses. Es guapa y tiene sentido del humor (aunque poco a poco te das iras dando cuenta que casi siempre es el objetivo de los chistes). Además, está casada con Kevin, un hombre que parece haber ganado a la vez la lotería, el gordo de Navidad y el Euro millón en cuanto al matrimonio se refiere. Es una especie de Peter Pan hipervitaminado y supermineralizado, al que todo el que le rodea le sigue corriente como a un dios infalible y fiestero. Un bebé de más de treinta años con un trabajo que detesta, y que vive por y para la juerga, y para la compra de reliquias deportivas. El personaje de Kevin es la representación del típico protagonista de la sitcom norteamericana de los 90, una especie de Tim ‘Herramientas’ Taylor venido a menos (y ya es decir). Aunque su referencia más actual es la sitcom Kevin no puede esperar, que protagonizaba el inefable Kevin James, actor que repite hasta la saciedad el mismo papel de marido anclado en la adolescencia, sin interes por tener responsabilidades y que se ha casado con la chica más guapa del instituto.

Que te den, Kevin - AMC
Fuera de los focos de Kevin, la vida de Allison se derrumba

Sin embargo, cuando Allison no está en presencia de Kevin, todo cambia. Las risas quedan atrás, y pasamos de los colores vivos y las luces intensas, a la triste y cruda realidad. Se pierde el color y los tonos grises se imponen en la vida de Allison, que trabaja como dependienta en una tienda de licores (el trabajo soñado de Kevin), y que sueña con mudarse a un nuevo barrio con una casa mejor, lejos de los vecinos y amigos de su marido. El cambio de formato nos dejará descolocados, haciendo que parezca que entramos en otra dimensión, donde la luz y el color no tienen cabida. Y, poco a poco iremos viendo que la felicidad que parece rodear a Kevin, es tan falsa como el decorado de un plató de televisión, y lo haremos a la vez que Allison que tras diez años de matrimonio abrirá los ojos a un mundo lejos de la influencia de su marido. Descubriendo los secretos que le ha estado ocultando tras esa fachada de despreocupación infantil, y que irán encaminando a Allison en busca de su libertad.

Que te den, Kevin - AMC
Con Kevin delante todo es fiesta, alcohol, chistes malos y despreocupación

Reconozco que, de primeras, el primer episodio de Que te den, Kevin, me dejó entre aturdido y abatido. Algo que no mejoró tras ver el segundo. La serie creada por Valerie Armstrong no es fácil de ver, y no pretende serlo. Y, aunque cuando la acción se muestra en el formato de sitcom multicámara, la sensación que transmite es desagradable y ridícula a la vez. Como si viéramos algo pasado de moda plagado de personajes patéticos y sin gracia. Sin embargo, cuando el formato cambia al drama realista, el choque es brutal, porque somos conscientes que detrás de la risa enlatada se esconde una relación tóxica que afecta a las personas que se están cerca de Kevin, empezando claro está por su mujer.

Que te den, Kevin - AMC
Conforme se aleja de Kevin, el mundo de Allison se irá expandiendo

Conforme pasan los episodios, aunque la desazón sigue presente, Que te den, Kevin consigue meterte de lleno en la historia de Allison, y de cómo su relación con su marido ha transformado su vida. Porque Allison es alguien que dejó sus sueños atrás, y que sin casi darse cuenta se fue aislando del mundo, para dedicarse a su marido. Poco a poco acompañaremos en su personal y doloroso autodescubrimiento. La protagonista será consciente que su vida está vacía, que abandonó sus estudios porque todo su tiempo era para Kevin, y que, al alejarse del mundo, se aisló a sí misma. Algo que provocó que tras diez años de matrimonio no tuviera a nadie con quien hablar, a nadie a quien llamar amiga.

Que te den, Kevin - AMC
Annie Murphy protagoniza «Que te den, Kevin»

La serie rompe con los convencionalismos y los estereotipos, no solo por su tratamiento visual, sino porque aborda sin complejos lo que hay más allá de los supuestos matrimonios perfectos que se nos han mostrado en pantalla durante años, y que han servido para moldear la sociedad norteamericana. Cuando Allison se aleja de la influencia de su marido, se da cuenta de cómo es su vida y se rebela para ponerle remedio. Que te den, Kevin echa un vistazo a la sordidez que se oculta tras el sueño americano de matrimonios perfectos, barbacoas en el jardín y vecinos gorrones. Y, lo que nos enseña es a la vez deprimente y aleccionador a partes iguales.

En resumen

Que te den, Kevin no es una serie para ver con la guardia baja. Mas bien todo lo contrario. Porque, aunque conforme avanzas en su visionado, la historia de Allison y su odisea te va enganchando, no es menos cierto que todo lo que hay detrás de su vida y de quienes la rodean deprimiría incluso a Papa Noel. Su innovador estilo narrativo sorprenderá a más de uno, y a otros les disgustará. Sin embargo, más allá de sus formas, Que te den, Kevin sobresale como crítica al prototipo de esposa perfecta de las comedias estadounidenses que tantas veces hemos visto, y que entre todos hemos ayudado a perpetuar. Y, nos hace recordar todas esas veces que nos hemos reído de los mismos chistes fáciles. A partir de ahora, no veréis con los mismos ojos cualquier sitcom en televisión.

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