El nuevo festival impulsado por EGEDA y FIPCA celebrará en 2027 su primera edición con la ambición de convertir la capital en referente del cine restaurado en español y portugués
Madrid presentó oficialmente Platino Clásicos, el nuevo festival dedicado al cine clásico restaurado iberoamericano que celebrará su primera edición en 2027 y que nace con la ambición de convertir la capital en un punto de referencia internacional para la preservación y exhibición del patrimonio audiovisual en español y portugués. Impulsado por EGEDA y la FIPCA, con el respaldo del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, el proyecto apuesta por recuperar la experiencia colectiva del cine y devolver los grandes clásicos a la gran pantalla.
La actriz Cayetana Guillén Cuervo fue la encargada de conducir la presentación, destacando el componente emocional y cultural de una iniciativa que busca reconectar al público con la memoria audiovisual compartida. Durante su intervención recordó que el festival pretende devolver al cine su dimensión popular y colectiva, subrayando que “hoy comienza la cuenta atrás hacia Platino Clásicos, que será el mayor festival del cine restaurado de Iberoamérica”.
Como anticipo de lo que será esta nueva cita cultural, la Plaza Mayor de Madrid acogerá la proyección de dos títulos esenciales del cine español, El verdugo y Cría cuervos, dos obras que ejemplifican el valor patrimonial que el certamen quiere poner en primer plano.
El presidente de EGEDA, Enrique Cerezo, defendió la necesidad de preservar un legado cinematográfico que, en muchos casos, corre el riesgo de deteriorarse o desaparecer. Según explicó, “cada año desaparecen, se deterioran o caen en el olvido centenares de obras maestras”, razón por la que Platino Clásicos nace no solo para conservar esas películas, sino para “devolver estas joyas al lugar donde verdaderamente pertenecen: la gran pantalla”. Cerezo enmarcó además el festival dentro del crecimiento del universo Platino, que ya incluye iniciativas como los Premios Platino o Platino Industria.
Uno de los objetivos clave del festival será ampliar su impacto más allá del centro de Madrid y llevar las proyecciones y actividades a otros municipios de la región. En ese sentido, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano, aseguró que el proyecto aspira a convertirse en “el gran festival de cine que necesitaba Madrid”. El consejero subrayó además que la región reúne todos los elementos necesarios para albergar una cita de esta magnitud: industria, espacios emblemáticos y una creciente apuesta institucional por el sector audiovisual.
La dimensión experiencial del cine fue otro de los grandes temas de la presentación. La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, reivindicó el valor casi ritual de acudir a una sala frente al consumo individual en plataformas. Según señaló, aunque las nuevas tecnologías han facilitado el acceso a las películas, “también se están llevando por delante el encanto de ir al cine”. Para Rivera de la Cruz, la liturgia de compartir una proyección —la oscuridad, el silencio y la emoción colectiva— sigue siendo una parte esencial de la experiencia cinematográfica.
La dimensión iberoamericana del certamen también estuvo muy presente durante el acto. El presidente de honor de FIPCA, Adrián Solar, puso en valor el legado cinematográfico de países como México, Argentina y Brasil, recordando movimientos fundamentales como la época dorada del cine mexicano, la edad de oro del cine argentino o el Cinema Novo brasileño. Solar también destacó la labor histórica de las cinematecas y archivos que han permitido conservar buena parte de ese patrimonio.
Inspirado en modelos internacionales como Il Cinema Ritrovato, celebrado en Bologna, Platino Clásicos quiere consolidar a Madrid como un puente natural entre Europa y América Latina a través del cine restaurado. La iniciativa amplía así el alcance del ecosistema Platino y refuerza una idea central: proteger el patrimonio audiovisual no responde únicamente a la nostalgia, sino también a la necesidad de garantizar que futuras generaciones puedan descubrir y disfrutar películas que siguen plenamente vivas.