Con el estreno de «Toy Story 5» el próximo 19 de junio, Disney y Pixar reunieron a Pete Docter, director creativo de Pixar y productor ejecutivo de la nueva película, y a Lindsey Collins, productora del filme, en una conversación moderada por el artista español Rodrigo Blas, antiguo diseñador de Pixar. El encuentro sirvió para recorrer la evolución de una de las sagas más importantes de Disney-Pixar y reflexionar sobre los desafíos que han acompañado a cada una de sus entregas.
Al recordar los orígenes de Toy Story (1995), Docter explicó que la película nació en un momento en el que Pixar buscaba diferenciarse de muchos de los códigos tradicionales de la animación familiar. El equipo quería explorar nuevas formas de contar historias y alejarse de ciertas fórmulas que parecían imprescindibles en aquel momento. Como recordó el creativo, desde algunos sectores se insistía en la necesidad de incluir elementos muy concretos, pero el estudio tenía otra visión. “Nos decían que tenía que haber números musicales y determinados personajes típicos, y nosotros pensábamos que podíamos hacer algo diferente”, señaló. Aquella apuesta acabaría convirtiéndose en el punto de partida de una revolución para el cine de animación.
La conversación avanzó después hasta Toy Story 2 (1999), probablemente una de las producciones más complicadas de la historia de Pixar. Inicialmente concebida como una secuela de menor escala, la película terminó siendo reconstruida prácticamente desde cero cuando el estudio consideró que el resultado no estaba a la altura. Collins recordó la enorme presión que existía en aquel momento alrededor de las secuelas cinematográficas. “Todo el mundo hablaba de lo difícil que era hacer una segunda parte que estuviera al nivel de la original”, explicó. Aquella exigencia llevó al equipo a replantear gran parte de la historia en un plazo muy reducido, una decisión que terminó dando forma a una de las entregas más queridas de la franquicia.
Esa experiencia también permitió a los participantes profundizar en el método de trabajo de Pixar, basado en la revisión constante. Lejos de la idea de que una película se escribe una sola vez, los responsables del estudio defendieron la importancia de rehacer y cuestionar continuamente las historias durante la producción. “Cuando el público ve una película, nosotros ya la hemos hecho muchas veces antes”, afirmó Docter al explicar un proceso creativo que puede extenderse durante años.
Al abordar Toy Story 3 (2010), la conversación giró en torno a la decisión de cerrar la etapa de Andy. Para los responsables de Pixar, la clave estuvo en asumir una realidad inevitable: los niños crecen. La película exploró precisamente ese momento de transición y convirtió la despedida de los juguetes en una reflexión sobre el paso del tiempo. “Había algo muy poderoso en aceptar que los niños se hacen mayores y seguir esa verdad hasta el final”, comentó Docter. Los participantes también recordaron las numerosas versiones que atravesaron algunas de las secuencias más emblemáticas del filme antes de alcanzar su forma definitiva.
La llegada de Toy Story 4 (2019) planteó un reto completamente distinto. Después del cierre emocional de la tercera entrega, Pixar tuvo que encontrar una razón convincente para volver a esos personajes. Collins explicó que en el estudio las secuelas solo avanzan cuando existe una historia que justifique su existencia. “Estas películas no aparecen solas; alguien tiene que sentir una necesidad real de contarlas”, aseguró. Esa búsqueda permitió explorar nuevas facetas de Woody y ampliar el universo de la saga sin repetir fórmulas anteriores.
La parte final del coloquio estuvo dedicada a Toy Story 5, la nueva película de Disney-Pixar que llegará a los cines el 17 de junio. Según adelantaron sus responsables, la película pondrá el foco en la relación de los niños con la tecnología y en cómo esta influye en sus formas de socializar. Sin embargo, tanto Docter como Collins insistieron en que la intención no es presentar las pantallas como un enemigo. “No hay un gran villano en esta historia. La tecnología forma parte de nuestras vidas y queríamos abordar esa realidad”, explicó Collins. La película mostrará cómo los juguetes intentan ayudar a Bonnie en un contexto muy diferente al que conocieron generaciones anteriores.
Además, los asistentes pudieron conocer que Jessie tendrá un papel especialmente relevante en esta nueva aventura, asumiendo buena parte del liderazgo de la historia mientras Woody vuelve a cruzarse con sus antiguos compañeros. Una evolución que, según explicaron, responde a la voluntad de seguir explorando nuevas dinámicas dentro de una franquicia que, casi treinta años después de su nacimiento, continúa encontrando nuevas formas de conectar con el público.
Más allá de los detalles concretos sobre la nueva película, el encuentro dejó claro que la filosofía que impulsó la primera Toy Story sigue muy presente en Pixar: cuestionarlo todo, revisar constantemente las historias y encontrar emociones universales capaces de conectar con espectadores de cualquier generación.