En esta miniserie de 3 episodios, acompañamos a Pelayo Gayol en varias operaciones contra el narcotráfico en Colombia. En cada capítulo se retratan los estragos que supone este tipo de violencia para la población colombiana, siendo lo más valioso del documental los testimonios reales y las operaciones de campo a las que Pelayo acompaña de cerca.
Es el hombre de acción Pelayo Gayol (G.E.O. Más allá del límite), quien nos conduce incansablemente a lo largo de los capítulos, destaca en su papel y lo dota de valor precisamente por adoptar este rol de acompañamiento, de observación, de respeto y escucha en un contexto complejo y doloroso para muchos. Es, paradójicamente, a través de esta distancia respetuosa, como consigue llegar al espectador.

En cuanto al formato, da la sensación que al documental le falta dirección, montaje, e incluso metraje (se aprecia en varias escenas donde el ritmo se estanca). También faltan datos, una investigación previa que dote de profundidad, de mensaje, a lo que estamos viendo.
En conclusión, a pesar de ser una miniserie documental con una temática relevante, así como testimonios impactantes y un protagonista a la altura, se queda atrás, y en lo superficial, al ser una concatenación inconexa de escenas sin mensaje o dirección fija.