«Little Amélie» es una película contada a partir del recuerdo de las primeras veces. Basada en la novela autobiográfica La metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb, el film narra el descubrimiento del mundo de una pequeña niña belga criada en Japón.
La película abraza el carácter autobiográfico de la novela y se compromete al máximo con el punto de vista. Ya desde la escena de su nacimiento, la protagonista se describe como Dios; pues a ojos de la niña de tres años, el mundo existe en tanto que existe Amélie. A este ejercicio de punto de vista lo acompaña una voz en off que, lejos de ser un subrayado narrativo o un recurso vacío, adopta un carácter poético que enfatiza la emoción y ayuda a profundizar en la psique de la protagonista.
Es fácil pensar en las películas del estudio Ghibli al ver Little Amélie. Por supuesto, tienen en común la fuerte vinculación de sus narradores con Japón, además de los temas que tratan tanto Nothomb como Miyazaki. La película habla de la infancia, la familia, la vinculación del ser humano con la naturaleza, la importancia de las tradiciones y hasta el trauma del pueblo japonés tras la Segunda Guerra Mundial. No obstante, un estilo visual con mucha personalidad y una lírica mucho más francófona que nipona consiguen alejar a Little Amélie de un intento de copia de las obras maestras de Ghibli.

El estilo visual de la cinta es exquisito y recuerda a las ilustraciones de libros infantiles. Los personajes se acoplan al fondo en una planitud ilustrada que puede recordar a las obras del estudio irlandés Cartoon Saloon (El secreto del libro de Kells, Canción del mar…), pero su vitalismo cromático y la influencia japonesa en los motivos visuales consiguen que el entusiasmo de Amélie por su mundo trascienda la pantalla.
Little Amélie nos devuelve la clarividencia que todos teníamos de niños y que, lamentablemente, hemos ido perdiendo junto con la inocencia. Su relato logra emocionar porque logra que el espectador perciba todos los acontecimientos de forma tan epidémica como la joven protagonista. Al film lo ampara su reciente nominación al Oscar a mejor película de animación y no es para menos, pues es una de las propuestas animadas más interesantes del año.