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«Las delicias del jardín»: Una tragicomedia protagonizada por los Colomo

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Salomé Mejía
Salomé Mejía
Más madrileña que el cocido. Recién graduada de realización audiovisual. Desearía que mi vida se desarrollara con el color de Wes Anderson y con una línea argumental de Alex de la Iglesia.
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El término «tragicomedia», no se suele aplicar en el cine, solo en el teatro y no significa lo que creéis, no describe un «me rio por no llorar», en realidad describe una historia «normalita» pero vamos a ignorar este hecho porque «Las delicias del jardín» no trata de una historia «normalita». En esta película aprendemos el valor de lo familiar de forma divertida, satírica y a veces incluso incómoda.

La trama trata sobre Fermín (Fernando Colomo), un veterano artista que está de capa caída porque sus pinturas ya no son lo mismo que solían ser, ha cambiado y ya no es tan popular como antes. Decide presentarse a un concurso para versionar “El jardín de las delícias” pero tiene varios problemas: el principal y más identificativo, necesita dinero; sus cuentas corren peligro de ser embargadas. Y el segundo problema: tiene un temblor en la mano que le impide pintar, por esa razón decide pedir ayuda a su hijo Pablo (Pablo Colomo), un pintor aficionado que acaba de venir de India. Pero sus ideales políticos, artísticos y formas de trabajar chocarán haciendo que el proyecto de Fermín acabe de una forma muy diferente a la planeada. En este filme hay actores tan icónicos como, Carmen Machi, María Hervás, Antonio Resines, Brais Efe o Luis Bermejo.

Las delicias del jardín explica de forma cómica los problemas y alegrías que puede traer trabajar de cerca con la familia y sobre todo, nos explica que el verdadero talento es tener la capacidad de poder reírse de uno mismo.

Fermin trata de mantenerse relevante por todos los medios y Pablo, a pesar de que ha dado su palabra para ayudar a su padre, se retrae con chicas de “Tinder” para poder pasar página y olvidar a su ex, para mi estas actuaciones son extremadamente naturales y realistas, de hecho, es difícil no verse reflejado en el padre o el hijo en algún momento u otro. Eso sin duda alguna hace que Las delicias del jardín sea orgánicamente divertida y completamente entretenida.

Como peculiaridad, esta película está grabada muchas veces con “Iphone”, a pesar de que esta noticia no me hizo mucha ilusión y el uso de la grabadora del móvil se hace muy notable en escenas con menos luz, este uso funciona muy bien varias veces, dejando colores y movimientos nuevos en los ojos del espectador. Es decir, con este último dato -y con la narrativa de la película- hay una cosa que me ha quedado claro: El que no crea, es porque no quiere.

Fermín, Pablo y Pepa (Carmen Machi), nos enseñan a reírnos durante las amarguras de la vida, y que los errores pueden ser aciertos si se miran bajo la luz y el momento adecuados. Por eso y más, yo no me perdería la oportunidad de visionar Las delicias del jardín.

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