InicioBlog"Las cuatro hijas": El retrato del dolor de una familia

“Las cuatro hijas”: El retrato del dolor de una familia

Tienes que leer

Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27
Publicidad

“Las cuatro hijas”, que llega a nuestra cartelera este viernes 9 de febrero, es una de esas cintas que se mueven entre dos aguas. Por un lado, tenemos una evidente intención documental: Declaraciones tanto de Olfa, como de las dos hijas que siguen con ella, muchísimas explicaciones sobre cómo ocurrió lo que ocurrió y por qué pasó y, además, podemos ver las interacciones y los vínculos que se establecen aún a día de hoy entre las tres mujeres mientras recuerdan ese doloroso pasado y sus ecos en el presente.

Pero, por otra parte, la cinta tiene una parte claramente de recreaciones ficcionadas -aunque esté completamente basada en hechos reales- donde se van introduciendo partes que equivalen al rodaje de una película propia sobre el tema en la que se recrean las distintas situaciones de la infancia y adolescencia de esta familia contando con dos actrices para que interpreten el papel de las dos hermanas ausentes. Aclaro esto para que entendáis que no es algo precisamente convencional lo que está ante nosotros.

Imagino que retratar el dolor de una familia completamente rota siempre es una tarea difícil. Especialmente si la idea para retratarlo bien, con respeto, y con un completo realismo de qué es lo que ocurrió exactamente. La película decide arriesgar y te sitúa bastante tarde en los hechos que realmente dieron lugar a la desaparición de las dos hermanas y no es hasta muy avanzado el metraje donde como espectador vas atando cabos -salvo que conozcas de antemano esta historia, claro-. Por lo tanto, el primer tramo de cinta se puede hacer un poco cuesta arriba si no acabas de conectar con lo que estamos viendo porque es una parte donde se realiza un retrato social del propio país, de la infancia, y de cómo es crecer en según qué ambientes.

Además de esto, durante esa primera mitad de cinta, se producen algunas afirmaciones bastante chocantes, experiencias muy duras y diferencias culturales que pueden llegar a costarnos de entender sino ponemos voluntad de realmente intentar y querer entenderlo.

Por otra parte, al escuchar algunas experiencias de las que se relatan aquí, y ver cómo los ecos de esas heridas y traumas infantiles, no solo tienen su réplica en el presente, sino que sientes como “se heredan” en una constante cadena que tiene demasiados eslabones, uno no puede evitar preguntarse cómo pueden seguir sucediendo este tipo de cosas en el siglo XXI.

Las cuatro hijas es el retrato de la familia de Olfa, pero podría ser el retrato de muchas otras familias que viven en situaciones y contextos políticos y sociales muy difíciles, duros y extremadamente complejos. Y creo que ahí está la clave del documental. Y es que, aunque evidentemente está muy centrada en la historia de una madre y sus cuatro hijas, es algo que podríamos extrapolar no solo a otras familias que vivan en ese mismo contexto, sino que es extrapolable a otros lugares muy distintos en lo específico, pero muy similares en lo general.

Al final, creo que la clave de este documental no sólo está en lo que cuenta, sino en cómo lo cuenta para que nosotros podamos entenderlo. Y para que nos demos cuenta que, aunque desde lejos los hechos puedan parecer muy claros y evidentes, a veces cuando nos acercamos a mirar desde mucha menos distancia, podemos descubrir que quizá las cosas no son lo que creíamos que eran. Y que nuestra perspectiva, si la modificamos un poco, puede hacernos ver las cosas de otra forma.

En definitiva

Creo que Las cuatro hijas es una de esas películas documentales que impactan y que se quedan contigo si haces el esfuerzo de reflexionar no solo ante lo que has visto, sino ante las consecuencias que tienen algunos hechos. Especialmente si se producen en una edad donde aún te estás formando como persona. Es emotivo, es duro, y es francamente realista. Pero creo que merece mucho la pena.

Contenido patrocinado

Dejar respuesta

¡Escribe tu comentario!
Por favor introduce aquí tu nombre

Últimas entradas

“Dune: Parte 2”: la batalla del desierto

La gran esperada secuela de la aclamada saga "Dune" llega a los cines con una historia que se enfoca...

Más artículos como este