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La muerte en «La Casa Del Dragón»

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Felipe José García
Felipe José García
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Seguimos saboreando los últimos coletazos de lo que queda en «La Casa Del Dragón» y, como buena guerra fratricida que se precie, sigue dejando numerosas bajas. Algunas de esas bajas son de grandes personajes que nos han acompañado casi desde el principio de la serie. Conviene hacer un repaso a su aportación a este maravilloso universo. No hablaremos de como la incomodidad de Rhaenyra en el trono va perdiendo adeptos por momentos, incluyendo dentro de sus propias filas. Tampoco hablaremos de cómo empiezan a enseñar la patita algunos personajes secundarios que merecen más tiempo en pantalla. Ni de ese inquietante final del sexto episodio que nos hace dudar si tenemos que meter en este obituario a otro de los grandes que nos deja.

Sin duda Criston Cole es uno de los grandes malvados de la televisión actual, pese a que en esta última temporada su presencia se ha diluido hasta ese satisfactorio final. En el tercer libro de la saga, Festín de Cuervos, George R.R. Martin ya habla de él como luego ha quedado muy bien reflejado en la serie: «Criston el Rey Hacedor (o el Hacedor de Reyes) había enfrentado a hermano contra hermana y dividido a la Guardia Real contra sí misma, provocando la terrible guerra que los cantores llamaron la Danza de los Dragones. Algunos afirmaban que actuó por ambición, ya que el Príncipe Aegon era más dócil que su obstinada hermana mayor. Otros le concedían motivos más nobles y argumentaban que estaba defendiendo la antigua costumbre ándala. Unos pocos susurraban que Ser Criston había sido el amante de la Princesa Rhaenyra antes de tomar el blanco y quería vengarse de la mujer que lo había despreciado. “El Rey Hacedor causó un gran daño”, dijo Ser Arys, “y pagó por ello con creces, pero…”

Tras unos episodios en los que había demasiada calma en cuanto a muertes importantes, pese a estar inmersos en una guerra, el sexto episodio comienza con una gran escena. Provocará aplausos e incluso vítores, como ya provocó el destino de Jofrey Baratheon en la serie madre. Cole se ha convertido por méritos propios en el personaje más odiado de la serie. Pasó de ser el protector y amante de la joven Rhaenyra a, tras ser rechazado por ella en su petición de fuga, provocar el primer gran e inquietante momento de la serie con su reacción en el banquete de bienvenida de la boda de su amada y Laenor Velaryon.

En esa escena final a alguno nos dio pena porque pensábamos que ahí se terminaba su presencia en la serie, pero la joven reina Alicent vino para salvarle y convertirle en su amante y protector. Tras ese salto temporal tan criticado en el que cambiaron a muchos actores, pero no a él, el atractivo Fabien Frankel siguió interpretando a Sir Criston y descubrimos un personaje renegado como pocos. Su lado más oscuro empezó a potenciarlo y demostrarlo en el concilio verde tras la muerte de Viserys.

La Casa del Dragón - HBO Max
RIP Sir Criston Cole

Después vinieron varias escenas de cama con Alicent en las que no aprovechan el atractivo físico del actor para mostrarlo en todo su esplendor, y sobre todo, su apoyo a todo lo que Alicent dijera o quisiera. A partir de separarse de Alicent es cuando su personaje se va diluyendo, porque desaparece ese odio a Rhaenyra convertido en fidelidad a los hijos de Alicent, primero Aegon y luego Aemond. Tras ver la potencia destructiva en persona de los dragones, parece ser que algo cambió en él. Tras no encontrarse con Aemond en Harrenhall como tenía previsto ya había decidido su destino. Una lástima que no hayan explotado más su relación con el hermano de Alicent, que tras las bromas de Ormund Hightower en este sexto episodio, sospechamos que su ofrecimiento para irse con él a Antigua escondía un deseo sexual oculto.

Personaje que ha demostrado ser el mejor en batalla, desde que venció al mismísimo príncipe heredero Daemon Targaryen en el piloto de la serie, hasta los dolores de cabeza que ha provocado a las tropas del joven Tully. Por eso su muerte traicionera es más impactante y gratificante todavía. El odio que la audiencia le ha tenido desde el final de la primera temporada ha conseguido que le echemos de menos en los episodios donde no aparecía y que provoque que le añoremos en lo que queda. Porque si de algo adolece la serie es de la presencia de un buen malvado. La serie madre nos enseñó que siempre hay un malvado esperando ocupar el lugar del anterior. En Juego De Tronos pasamos de Jofrey Baratheon, a Tywin Lannister, para terminar con Cersei y la sorpresa de Daenerys. Aquí tenemos varios candidatos a ocupar su lugar. Parece que Aemond lo ha intentado con creces, pero algo le falta. Sin embargo, su hermano Aegon, quemado y desahuciado, puede arrebatarle el puesto si por fin consigue lo que muchos llevamos esperando varios capítulos. Aunque lo grandioso sería que nuestro querido Daemon o la propia Rhaenyra se marcaran un Daenerys, como buenos Targaryens.

A la reina sólo le queda su hijo menor de su relación con Harwin Strong.

Además la serie adolece de darle más presencia a los secundarios que seguro tendrán más presencia en el futuro. No puedes intentar que te traumatice igual la muerte de Jace frente a la del pequeño Lucerys. El hijo mayor de Rhaenyra no ha tenido suficiente presencia en pantalla para que el espectador le muestre su aprecio, más allá de ser el hijo de la protagonista. De hecho, lo mismo ocurre con su padre, Harwin Strong, también con un atractivo físico envidiable, pero que la serie no supo o no pudo mostrarnos su evolución lo suficiente para lamentar su muerte.

Pero luego nos encontramos el caso contrario con la segunda mujer de Daemon, Laena Velaryon. La conocimos de niña, adolescente y luego mujer y madre. Pese a aparecer en un solo episodio ya de adulta, su muerte impactó igual o más que la de la madre de Rhaenyra, otro personaje episódico. Por eso el contraste es mayor cuando con pocas secuencias saben definir muy bien a unos personajes, sin embargo, con otros, pese a tener una temporada completa, no consiguen hacernos ver más allá de un niño mimado que quiere impresionar a su madre. Mención aparte merece la dragona Vaghar, porque ha provocado tres de las muertes más impactantes de la serie: Laena, Lucerys y Rhaenys. Otra ausencia se echa de menos en este último tramo de la temporada.

Pese que ha sido una de las muertes más merecidas y gratificantes, la presencia de Otto Hightower se echa de menos por eso se agradece que lo nombren.

Este año también hemos tenido que despedir a Otto Hightower, mano del rey desde el principio, y una mano fracasada como comentan los personajes de Tormenta de Espadas, el tercer libro de la saga de Canción De Hielo y Fuego. Su hija, en este último episodio, reconoce que él era quien manejaba todas las decisiones en torno al trono y ella nunca se oponía. Culpable de entregar a la inocente Haelena a su hermano Aegon, para asegurarse la tradición Targaryen y que un descendiente suyo por fin se sentara en el trono de hierro. De hecho el trabajo de Rhys Iffans ha contribuido a dejar huella por como nos demostraba con su sola presencia y con pequeños gestos cuando estaba o no en desacuerdo. Culpable de entregar a su joven hija al viejo Viserys, culpable de generar en Alicent el miedo y la desconfianza ante su mejor amiga, culpable de haber planeado el asesinato de la heredera en cuanto falleciera el rey…. La lista puede ser interminable. El veredicto es culpable, por eso sorprendió y mucho su ausencia al final de la segunda temporada, para desvelarnos que era el regalo escondido de Larys Strong, el nuevo meñique, que probablemente sea el gran sucesor de Otto.

Nos dejamos a la que pudo reinar, Rhaenys. Uno de los mejores personajes por conseguir mantener su dualidad hasta casi el final de la primera temporada, para luego demostrar una fidelidad inquebrantable a Rhaenyra, pese a todo lo que tuvo que sacrificar. Algunas de las escenas más potentes de la serie la tienen a ella de protagonista, sobre todo su aparición en la coronación de Aegon, además de su muerte sin sentido, porque cualquier otro hubiera salido huyendo. Eve Best hizo un gran trabajo sobre todo con lo que decía sin necesidad de hablar.

Terminamos con el que le quitó el trono, su primo Viserys, pero al estar tan lejanos en el tiempo sus perdidas impactan menos pero ambas fueron muy importantes. El final de Viserys supuso un resurgir de un personaje que se dejó llevar por el camino, pero que terminó demostrando un amor incondicional hacia su primogénita y a la madre de esta. Su bondad le hizo rodearse de sanguijuelas, que lideradas por Otto Hightower, le estuvieron haciendo la cama durante años. Maravillosa interpretación de Paddy Considine, que en cada episodio nos iba mostrando su decadencia, para terminar con un gran final donde intentó poner a cada uno en su sitio y arreglar las cosas.

Horroroso poster de promoción de la Tercera Temporada, donde se olvidan de personajes importantes como Criston Cole, dando demasiadas pistas de lo que finalmente iba a suceder.

El problema de la serie es que parece que los nuevos personajes que deben cubrir sus ausencias no están haciendo méritos necesarios y la serie se ha centrado demasiado en Rhaenyra y Alicent, a la espera de la siguiente batalla. Sinceramente es lo primero que vimos en toda la serie, su amistad desde la primera escena con personajes y esperemos que sea lo último que aparezca. Ese vínculo interrumpido por las malas decisiones. Este sexto episodio recupera la intriga característica del universo de Poniente donde lo importante son las tramas y los tejemanejes, más allá que la mera acción. Sólo queda el cartucho final para situarnos del todo en la despedida y ahora entendemos porqué han decidido sabiamente que la serie sólo dure cuatro temporadas. Sin el apoyo de Martin en los guiones, no se podía alargar innecesariamente.

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