Se trata de un documental con un estilo «road movie» en el que un grupo de jóvenes italianos nos cuentan cómo fue su viaje por la España franquista en 1961 centrándose en las canciones cantadas por la resistencia antifranquista.
Obviando la exquisita fotografía que Pablo Gil Rituerto (Director) nos brinda, La marsellesa de los borrachos nos regala las grabaciones inéditas del viaje de los jóvenes que construye una España con varias facetas; con desmesuradas ganas de liberarse de la dictadura a la vez que poética, triste y emocionalmente bella.
En La marsellesa de los borrachos Emilio Jona, uno de los viajeros italianos, recupera las grabaciones que hicieron en la visita y de ese modo reconstruye su recorrido. Paseando y registrando todo a su paso podemos notar una peculiaridad, todas las diferentes músicas son explicadas por expertos que comparten su conocimiento y anécdotas con dolor y honor de haberse salvado de esa situación.
Por esa razón los diferentes testimonios hacen que este documental tenga tanto cuerpo y sentimiento, es decir, los testimonios nos hacen pasar de la tristeza más profunda a reírnos sin parar, sin perder el orgullo en ningún momento del filme.
«Cuerpo» es una buena definición para La marsellesa de los borrachos. Como su significado, este documental te hace pasar por una experiencia subjetiva en la que puedes sonreír o llorar desde los ojos de un visitante. Y aun así, sentirte más cerca que nunca.