La ópera prima de Jess Varley nos adentra en las consecuencias de una pregunta que nos ha estado acompañando a lo largo de los siglos, y es saber si estamos solos o no en el universo. Kate Mara, conocida por «The Martian» o «House of Cards», protagoniza este thriller en el que una astronauta que vuelve de un viaje espacial en el que no todo ha ido como debería. El reparto se completa con Laurence Fishburne, conocido por «Matrix» o la serie de «Hannibal», y Gabriel Luna, conocido por «The Last of Us».
La premisa es interesante y durante la mayor parte de la película asistimos a un thriller
psicológico en un espacio reducido con muy pocos personajes y con una Kate Mara muy
solvente. No aporta ninguna novedad pero sí que asistimos ante un manejo sólido de la tensión. Tenemos pequeñas referencias a las apariciones de los extraterrestres de Señales de M.Night Shyamalan, pero con un tono mucho más de cine independiente pequeño como Monolit de Matt Vesely.
Asistimos a escenas en las que la película se acerca al body horror, un detalle que si se hubiera explotado más y mejor, podría habernos dado momentos muy icónicos. Aquí podemos ver que bebe de La Cosa o de Titane incluso. Pero creo que seguramente su referencia más clara sería la película protagonizada por Scarlett Johansson, Under the skin.
Una mezcla de demasiadas cosas que no siempre sale tan bien como podríamos esperar, y que tristemente en sus minutos finales se adentra en un terreno que confunde y que no casa con el resto de la película. Pasamos de un thriller psicológico con extraterrestres a un drama familiar que no funciona ni por guion ni por dirección ni por unos efectos especiales que no tienen un buen acabado para una película con estreno en cines.
Lo más destacable sería una escena que es un homenaje directo a la primera película de
Jurassic Park, pero en esta ocasión cambiando dos dinosaurios por dos extraterrestres. Algo que demuestra que aunque la película tiene todo para poder ser algo interesante, se queda en homenajes, divagaciones y en un final que no está a la altura de lo que proponía.