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«Kate»: el cine de acción no solo es cosa de hombres

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Fernando Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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La presencia de la mujer en el cine de acción ya no es tan solo el de damisela en apuros o el de femme fatale. Mujeres fuertes y poderosas son ahora también protagonistas de un género que hasta hace poco era coto privado de los machos alfas. Lejos quedan aquellos tiempos en el que actrices como Cinthia Rothrock rompían huesos en películas para videoclub. Las sagas «Resident Evil y Underworld, o películas como «Atómica», «Lucy», «Salt» o «Gorrión Rojo» son ejemplos de cómo el cine de acción también puede ser lugar para las mujeres. Y, ahora que tanto Prime Video como Netflix parece que le han cogido el gusto a estrenar varias cintas de acción al mes, la mujer de armas de tomar sigue presente en estas nuevas producciones. Si el mes pasado llegó la decepcionante «Jolt» (a pesar de Kate Beckinsale), este pasado viernes se estreno en Netflix «Kate» con Mary Elizabeth Winstead repartiendo estopa a diestro y siniestro, en una película de venganza que, aunque se alarga un pelín, pero, que cumple con su función de hacernos pasar un buen rato.

Dirigida por Cedric Nicolas-Troyan, en Kate nos encontramos con Mary Elizabeth Winstead, actriz que además de ser la hija de John McClane en la saga de Jungla de cristal, está ligada en su filmografía tanto al terror como a la acción por su participación en Destino Final 3, Death Proof, Scott Pilgrim contra el mundo, La Cosa, Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros, Géminis o Aves de Presa. Con este curriculum a sus espaldas, en esta ocasión la actriz se pone en la piel de una asesina meticulosa y con unas habilidades inigualables que la convierten en el arma perfecta y que siempre rinde al máximo. Sin embargo, mientras se encuentra en Tokio, una misión no sale como debería y nuestra protagonista descubre que ha sido envenenada y que le restan apenas 24 horas de vida. No existe cura, y su única salida es vengarse de los culpables de su destino. A partir de ese momento iniciará una carrera contrarreloj al más puro estilo de videojuego clásico para saldar su venganza.

Kate - Netflix
Mary Elizabeth Winstead derrocha energía y determinación que cada escena de lucha de la película

En este sentido, Kate nos recuerda a otros títulos con la venganza como objetivo de su protagonista (no me refiero sólo a la trilogía de Liam Neeson), y sin duda se nos vienen a la cabeza la adrenalínica Crank y claro está, John Wick. Es evidente la ascendencia que la saga protagonizada por Keanu Reeves ha ejercido en el cine de acción que ha venido después. Aunque, en el caso de sus influencias, estas son diversas, tanto en su estética como en su estructura. La historia escrita por Umair Aleem mezcla sin rubor la estética ciberpunk con el clasicismo de la cultura japonesa, aunque lo primero es en cierto modo más una pose que una apuesta definida por el género.

Kate - Netflix
Ani (Miku Martineau) es la única esperanza de Kate para conseguir la redención

A lo largo de la película hay yakuzas, mucha acción, una asesina en busca de redención, una misteriosa organización que maneja los hilos y una ciudad de Tokio en la que se mezcla lo clásico y lo moderno. Si nos fijamos en la historia, como he comentado antes, esta sigue un patrón casi calcado al de un videojuego con nuestra ‘heroína’ pasando de nivel en busca del villano de la función, y mientras liquida a los secuaces de turno debe recargar energía (estimulantes) para llegar hasta el final de la partida. En cuanto al guion en sí, su desarrollo es bastante previsible, y sigue las pautas del género sin salirse del camino de trazado. No hay espacio para la sorpresa (aunque se pretende que así sea), y los movimientos en el tablero de ajedrez son nítidos y claros. Y, es que porque mucho que nos escondan al villano, sumar dos y dos siempre da como resultado la previsibilidad.

Kate - Netflix
Mary Elizabeth Winstead en Kate da vida a alguien que no tiene nada que perder

Ser previsible no es malo en sí mismo. No todas las películas tienen que disponer de mil giros de guion para sorprendernos cada minuto de metraje. Además, estamos hablando de una película de acción que busca entretener con la pretensión máxima de tenernos enganchados a su historia hasta el final. En este caso, Kate consigue su cometido, y aunque hay cierto momento en el que el chicle se estira demasiado, este no llega a romperse. Porque para eso está Mary Elizabeth Winstead que lleva el peso de toda la película. Su presencia, su energía y su determinación impregnan al personaje que interpreta, dotándolo del suficiente carisma como para llevarse de calle a quien pille por delante, y te lo creas sin rechistar.

En resumen

Kate no es la panacea del cine de acción, y tampoco parece pretenderlo. Con una historia sencilla sobre venganza y redención, y un estilo moderno con toques clásicos, Kate está llena de puñetazos, peleas, chascarrillos y disparos a tutiplén. La película toma prestados recursos y formas de otras películas del género, porque es indudable que la formación desde que era una niña de la protagonista, narrada a través de flashbacks, nos recuerda a la Casa Roja de Viuda Negra o a la Nikita de Luc Besson. Por otro lado, es cierto, que sus escenas de acción están lejos de lo que ofrece John Wick, y quizá le falta algo de la mala leche de Crank, pero gracias a Mary Elizabeth Winstead, nos encontramos con un personaje interesante que sigue los tópicos del género sin ridiculizarlos. En definitiva, Kate nos proporciona la ración justa de acción, adrenalina y mamporros para pasar una tarde entretenida.

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