InicioBlog"Indiana Jones y el dial del destino": Luces y sombras en el...

«Indiana Jones y el dial del destino»: Luces y sombras en el retorno de nuestro arqueólogo favorito

Tienes que leer

Enrique Paniagua Martin
Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27
Publicidad
Publicidad

No creo que sorprenda a nadie si digo que «Indiana Jones» es un personaje mítico de la historia del cine. Su «look» tan particular -látigo y sombrero mediante- unido a su arrolladora personalidad -y al carismático Harrison Ford que ya venía de Han Solo-, crearon en los ochenta un personaje tan icónico que incluso traspasó la barrera y acabó convertido en parte de la cultura popular. Es por esto que, con su vuelta, tantos años después y encima fuera del manto protector de Spielberg -aunque la cuarta película de la franquicia fuese flojita-, algunos, entre los que me incluyo, teníamos ciertas reticencias acerca de esta secuela tan tardía, con un actor tan mayor ya, y que implicaba rejuvenecimiento facial y este tipo de tecnologías que, viendo películas como «El irlandés», dejaban aún bastante que desear.

Indiana Jones y el dial del destinoEs por esto que, lo primero que debo decir, es que en lo concerniente al rejuvenecimiento facial debo asumir mis prejuicios y aceptar que se ha hecho un grandísimo trabajo. La película -en cines desde el 30 de junio- arranca con una escena bastante larga, de pura acción y aventura, con un Harrison Ford muy rejuvenecido y que, quitando algún momento puntual donde si canta el CGI, funciona francamente bien. Hasta el punto que uno se plantea qué serán capaces de hacer los estudios en pocos años usando todo esto. Reflexiones aparte sobre el futuro del cine, lo que tenemos en esta quinta entrega de Indiana Jones es un homenaje al personaje.

Indiana Jones y el dial del destinoEl cambio de manos de Spielberg -que pasa únicamente a la producción- por James Mangold (Logan, Le’Mans 66, En la cuerda floja) ha provocado algunos cambios en la película y en la forma de plantearla que son claramente mencionables.

Indiana Jones y el dial del destinoDonde antes teníamos unas películas con personalidad propia ahora tenemos -o al menos esta es mi sensación- una cinta que se siente como un homenaje casi póstumo -no olvidemos la edad de Ford y que, según ha dicho, esta será su ultima aparición- al personaje con un guion que está absolutamente repleto de guiños al espectador fan de la saga y de nostalgia para los que se criaron con las otras películas.

Indiana Jones y el dial del destinoTengo la sensación de que se han como «reutilizado» momentos de la saga, adaptándolos a la actualidad y haciendo que todo se sienta como una película hecha por fans y para fans. Y esto, aunque a mí como fan de la franquicia no me afecta, creo que si puede afectar a la gente que no lo sea dejándoles una sensación un tanto extraña y de frialdad. Por otra parte, la decisión de alargar el metraje hasta las dos horas y media no creo que le beneficie en ritmo sintiendo que hay una parte completa de la película que se podría eliminar y no ocurriría absolutamente nada.

Indiana Jones y el dial del destinoEn cualquier caso, y dejando atrás lo negativo, creo que tenemos un grandísimo acierto en el casting que debemos señalar y aplaudir. Y que no es otro que la enorme Phoebe Waller-Bridge (Fleabag, Broadchurch), cuyo personaje se come la pantalla y, en ocasiones, se come hasta al propio Ford. Tengo la sensación de que ella era la apuesta ganadora de esta secuela y que, aunque se la deja brillar, quizá se le debería haber dejado aún más libertad. El humor tan sarcástico que caracteriza al personaje unido a la enorme interpretación de Bridge nos entregan uno de los mejores personajes secundarios de toda la saga y la reivindicación de los papeles femeninos en una franquicia que estaban un poco de decoración y que no los había prácticamente aprovechado nunca del todo.

En definitiva

Por no alargarme mucho más, creo que Indiana Jones y el dial del destino es una película entretenida, que peca de un evidente exceso de metraje, pero que gustará a los fans del aventurero arqueólogo. Quizá, por esa tendencia al poco riesgo y a reutilizar argumentos de películas pasadas, el nuevo espectador pueda sentir que hay una falta evidente de frescura y que lo que ha visto aquí, ya lo ha visto en otros lados previamente.

Publicidad
Contenido patrocinado

Últimas entradas

Jean-Paul Salomé explora la doble vida del mayor falsificador de Francia en «La copia perfecta»

Jean-Paul Salomé vuelve a adentrarse en el thriller inspirado en hechos reales con "La copia perfecta", una película que...

DEJA UNA RESPUESTA

¡Escribe tu comentario!
Por favor introduce aquí tu nombre

Publicidad

Más artículos como este