«Hugo 24» es una película «coming of age» peculiar. Creada por Luc Knowles, narra la historia de Hugo (Aaron Piper), un joven adulto de 23 (para 24) años que tiene una vida muy compleja, pero el nuevo problema al que se enfrenta es que tanto él, como su hermana son incapaces de pagar el alto precio del alquiler de su vivienda. A 24 horas de su cumpleaños, Hugo busca la manera de pagar el alquiler junto con su mejor amigo.
Hugo y yo tenemos varias cosas en común, la primera, es que somos de un barrio con reputación rica pero cuestionable, la segunda es que ambos suspiramos con desánimo cuando nos paramos a ojear el precio de las viviendas en la agencia inmobiliaria más cercana. ¿Algún día seremos propietarios? Aunque Hugo y yo (y la mayor parte de jóvenes madrileños) seamos muy diferentes, ambos nos preguntamos lo mismo.
Y eso es de lo que trata esta película, de la precariedad a la que nos enfrentamos los españoles casi diariamente. Knowles expresa esa silenciosa tortura con videos intercalados de un reportaje en el que todos los personajes que dan vida a gente de clase obrera dan testimonio de lo dificil que se ha vuelto vivir por culpa del precio del alquiler. En mi opinión, un tema elegido con tanta clase y dignidad que obliga a todo el que ve la película a sumirse en un baño de realidad.
Dejando de lado las bellas luces y planos que Luc nos ofrece. Piper nos regala una actuación de lo más realista en la que, con ayuda de un potente guion, hace lo que una persona de barrio hace naturalmente, sacarse las castañas del fuego, es decir, crear una forma limpia de ganar dinero y sacarse a él y a su hermana del apuro del alquiler. Y aunque eso no llega a tener éxito (spoiler), nos enseña la crudeza del personaje y de su hábitat natural.

¡Hablando de hábitat! Esta película es irremediablemente hogareña, a pesar de los problemas financieros de Hugo, todo el filme ha sido grabado en el barrio madrileño de Tetuán, y todos los sitios exudan una familiaridad tan fuerte que me atrevería a decir que las calles y negocios no son solo decorado, con un personaje más que interactúa con los protagonistas de forma cautivadora.
Si me pongo “tiquismiquis” o algo similar, diría que me gustaría ver a Piper interpretando a personajes más cercanos a su edad, esta película funcionaria tanto si Hugo tiene 23 o 32 pero en general, no es una problemática que me haya generado mucho peso.
Finalmente, no se si han sido las calles, los personajes o la “vida de barrio” pero esta película me ha parecido fresca, magnética y muy recomendable. Pero esta vez, mi juicio ha sido cegado (o quizá enriquecido) por la familiaridad de Hugo 24, así que, te invito a que juzgues tú mismo ¿crees que vale la pena?
