Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o en mi caso, demasiado pronto, para ser quién quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras, puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto, de todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan, espero que sientas cosas que nunca hayas sentido, espero que conozcas a personas con otro punto de vista, espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza de empezar de nuevo.
Si por algo se le conoce a David Fincher es que es uno de esos cineastas»“invictos», su filmografía es impecable. En esta ocasión vamos a hablar de una de sus películas que no podía dejar pasar en esta sección, por la huella tan profunda que dejó en mí desde el primer momento en que la vi.
El curioso caso de Benjamín Button es una historia de F.Scott Fitzgerald contada con una sensibilidad poco común, porque hay películas que no solo se ven, si no que se sienten, esta es una de ellas.
La historia de Benjamin es de un hombre que nace con el cuerpo de un anciano y rejuvenece con el paso de los años, podría parecer un simple juego fantástico, Pero en realidad es algo mucho más profundo. Es una película que habla de la soledad y de lo difícil que es aceptar que la vida siempre avanza… aunque a veces nos gustaría detenerla.
La forma en la que David Fincher cuenta esta historia es profundamente delicada. No necesita grandes discursos. Le basta con una mirada, con un silencio, con la música que parece susurrar emociones.
Desde el punto de vista emocional, la película nos recuerda algo muy humano: que todos, de una manera u otra, luchamos contra el paso del tiempo.
Tal vez por eso El curioso caso de Benjamin Button duele un poco al verla. Porque en el fondo no habla de un hombre que vive al revés. Habla de todos nosotros, intentando entender cómo vivir mientras el tiempo sigue avanzando.
