Hasta hace unos años, la fantasía y la ciencia-ficción en el campo de la literatura parecía un terreno abonado para autores de fuera de nuestras fronteras. Claro que había escritores que se salían de lo más convencional (para los demás), y los que somos fans del género disfrutamos de historias escritas por Rafael Marín, Rodolfo Martínez, Javier Negrete o Juan Miguel Aguilera. Sin embargo, a pesar de que en la actualidad hay más editoriales españolas que apuestan por el fantástico y la ciencia-ficción en español, no es menos cierto que el thriller se lleva (casi) todos los focos mediáticos. Por eso, creo que es conveniente poner en valor la publicación por parte de Unrated Books de «En tierra de demonios», la primera novela de ficción de Doc Pastor. Una historia que nos traslada a un mundo que ha sido dominado por los demonios, y en el que la esperanza se puede encontrar en cualquier mínimo gesto.
Día tras día me enfado conmigo mismo por no leer más. No es que deba leer, la lectura no puede ni debe ser una obligación, si no una forma de hacer volar la imaginación y liberar tu mente de la rutina diaria. A veces las cosas sencillas son las más difíciles de conseguir, y algo en apariencia tan fácil como sentarte a leer, no siempre se consigue. Si echo la vista atrás recuerdo aquellos días de mi más tierna infancia en los que, gracias a mi abuela materna, aprendí a leer y me adentré en la magia de mis primeras lecturas. En aquellos primeros años de lector me adentré en los mundos creados por Michael Ende, Gerald Durrell o Enyd Blyton. Viajé a Fantasía con Bastián, conocí a Momo en su lucha contra los hombres grises, descubrí con asombro el mundo de Mitología y resolví misterios con los Cinco. En mi paso a la adolescencia, nada más llegar al instituto descubrí a Tolkien y me adentré en la Tierra Media descrita en El Señor de los anillos. Aquello me hizo querer viajar otros mundos fantásticos, y alguien me dio a conocer Las Crónicas de la Dragonlance, la saga de fantasía (épica) creada por Margaret Weis y Tracy Hickman de los que también disfruté leyendo La espada de Joram o Las Crónicas de la Puerta de la Muerte. Sin embargo, con el paso a la Universidad mi mente se expandió, me di cuenta de que había un sinfín de posibilidades que explorar, y miles de mundos que conocer. Así fue como en esta época descubrí a Philip K. Dick, quizá mi autor de ciencia-ficción favorito y por el que me obsesioné. También fueron años en los que disfruté de William Gibson, Tim Powers o Neal Stephenson, y que me llevaron a descubrir a los autores españoles que mencioné al principio. Un camino lector lleno de altibajos que en los últimos tiempos se había ido diluyendo, pero que poco a poco en los últimos meses he ido recuperando.
Con ese renovado propósito lector me acerqué a En tierra de demonios, novela de Doc Pastor, escritor y periodista que conocí en su día como divulgador de la cultura pop. Autor de libros como Los sesenta no pasan de moda, Batman. Dentro de la Batcueva o Aventuras en el tiempo, aquí se pasa a la narrativa, que ya había explorado en las novelas infantiles protagonizadas por el perrito Frost, con una novela de fantasía urbana, que tiene como una de sus principales virtudes, introducirnos en un mundo conocido, es decir, haciendo que los personajes paseen por las calles de Valladolid o Madrid. Puede parecer una tontería a simple vista, pero En tierra de demonios es una novela de género fantástico que trasmite realidad al lector, aunque parezca una contradicción en sí misma. Un mundo como el nuestro conquistado por demonios, en el que la humanidad sobrevive a duras penas, y que parece tan real y cercano que terminas metido en su historia desde la primera página.
En Tierra de Demonios es una novela corta, de poco más de 100 páginas, que se devoran en un suspiro y que nos transportan a un mundo postapocalíptico en el que la humanidad convive con demonios y seres fantásticos. El relato está narrado desde el punto de vista del sacerdote cazademonios Hollister McBrown, un personaje complejo y lleno de matices que dejó de lado el evangelio para cazar demonios. Sin duda, este cura con aún mucha historia detrás por descubrir es otro de los puntos fuertes de En tierra de demonios. Un personaje fascinante que tiene como misión rescatar a la hija de un amigo, mientras nos da a conocer una España conquistada por seres infernales, en la que ni los humanos son tan buenos, ni los demonios son tan malos. ¡Tranquilos! Todo tiene su explicación, y es algo que iremos descubriendo poco a poco, a lo largo de la novela.
Una novela en la que Doc Pastor mezcla con acierto la fantasía sobrenatural con el terror (ese Banco de España), y unos toques de noir clásico, para construir un mundo rico en detalles y lleno de referencias a la cultura popular. En ese sentido es una delicia ir descubriéndolas a lo largo de sus páginas, y sorprendiéndote incluso, haciendo que una sonrisa aflore en tus labios cuando las reconoces. Pero, más allá de descripciones metalingüísticas, En tierra de demonios sobresale por ser una novela muy entretenida, repleta de acción, misterio y giros sorprendentes.
En resumen
En tierra de demonios es una novela perfecta para los amantes de la fantasía, que busquen una historia repleta de acción, ambientada en un mundo que casi puedes tocar con las manos. La historia escrita por Doc Pastor ahonda en el valor de la amistad, explora lo que signifca ser humano y nos recuerda el valor del perdón. Tres pilares sobre los que se sustenta una novela que te deja con ganas de conocer más sobre este mundo en el que humanos y seres fantásticos conviven, y que ojala podamos descubrir en próximas entregas.