El arranque de «El mundo es vuestro» es absolutamente memorable. Sólo por la escena del principio que comparte Fali (Alfonso Sánchez) con el mítico actor Antonio de la Torre vestido de Guardia Civil, os aseguro que bien vale el precio de la entrada.
Nuestro antihéroe se queda tirado en mitad de tierras castellano manchegas, con su Mercedes descapotable varado en un arcén de la carretera, sin gasolina en el tanque e implorando a su compadre del alma, Rafi (Alberto López) que, por Dios, le coja el teléfono. Fali se ha quedado arruinado y solo, y su compadre Rafi acaba de salir de una clínica de desintoxicación de comportamientos machirulos para deshacerse de cualquier traza o vestigio machista. Gracias a su querida esposa ha tenido que cambiar el jamón de bellota y el Gin Tonic en copa de balón por la dieta vegana, los zumos detox y el Yoga. Podríamos decir que estos dos golfos, que son una suerte de Rinconete y Cortadillo, Quijote y Sancho, o Rosencrantz y Guildersten, reciben su merecido por los delitos y faltas cometidos en sus anteriores correrías.
Pero Rafi no renunciará a su sueño de pegar El pelotazo y se colará en la Montería que organiza la Marquesa (la suegra de Fali) para venderle a un gran empresario chino su idea de la Euroferia. La irrupción de Rafi en la montería provocará la misma algarabía que los Hermanos Marx cuando se cuelan dentro de la Ópera. Y a partir de aquí la comedia está asegurada y servirá como excusa para darle un buen repaso a la realidad española actual: la política, la corrupción, las clases sociales altas, los empresarios, los movimientos extremistas… En general, la España de charanga y pandereta de la que nos hablaba Machado.
Casi nada ni nadie sale indemne de la sátira y la crítica mordaz que Alfonso Sánchez hace en esta tercera parte de la trilogía. Mucho más ácida y potente que las anteriores. Se nota la buena mano y la excelente factura en la producción, y el director, guionista y actor sevillano, ha logrado planos secuencia encomiables al puro estilo Berlanguiano con su elenco de actores y actrices. Esta tercera rezuma momentos surrealistas que recuerdan a Plácido, La Escopeta Nacional o a La Vaquilla, lo cual es decir mucho en una película que puede presumir de un gran empaque técnico.
Los chistes están más elaborados y afinados, pero eso no quita para que haya momentos de verdadero desparrame, como toda la parte final, o ese momento glorioso de Fali y Rafi bebiendo de una petaca, quizá el momento más álgido de la risa. El pasaje caminando por la casa los dos absolutamente ebrios para volver a sus alcobas es absolutamente desternillante. No es fácil lograr cerrar nada menos que una trilogía cinematográfica de dos personajes que se fueron fraguando poco a poco al calor del éxito y el visionado de sus vídeos en YouTube. Estoy convencido que tanto Alfonso Sánchez como Alberto López que se han dado a conocer gracias a internet, a sus largometrajes pero también a su participación en películas como Ocho apellidos vascos y la exitosa serie de televisión, Allí abajo«, son ya actores muy queridos, y espero que al albor de este cariño les sigamos todos en su itinerancia en todo lo que hagan, ya sea cine, tv o teatro, donde también están arrasando con sus sainetes de los Álvarez Quintero.
En definitiva, que si quieres enrolarte con unos compañeros de viaje inclasificables, descacharrantes, y con los que pasar muy buen rato, aunque haya atisbos de drama, pero quieres echarte unas buenas risas, no lo dudes, súbete a las aventuras de los compadres, El mundo es de ellos ahora mismo y ojalá lo sea por muchos años y sigan desarrollando ese talentazo cómico como a Buster Keaton, Chaplin o a los Hermanos Marx.