«Adiós Madrid», de Diego Corsini, se estrenará en cines el próximo 17 de enero de 2025. Ganadora del Premio del Público en el 33º Festival de Cine de Madrid-PNR, he podido charlar antes de su estreno con dos de sus protagonistas, Luciano Cáceres y Javier Godino, y con su director. Diego Corsini.
«Adiós Madrid» es una película con una fuerte carga emocional, se tratan temas de abandono, redención, perdón, arrepentimiento incluso, ¿buscabas algún tipo de reflexión o simplemente contar una historia?
Bueno, las dos cosas, es contar una historia, obviamente, es algo por lo que han pasado creo que muchas, casi todas las personas mayores de 30, de perder a un ser querido, atravesar un duelo, algún vínculo fallido con algún familiar, pero obviamente sí, la parte más allá de lo emocional, creo que también lo emocional está vinculado con lo reflexivo, por eso también buscamos esta analogía con, de alguna manera, esta versión muy libre de ese descenso de los infiernos, de la Divina comedia, de la dama de Buenos Aires, de la odisea, de la Eneida, como para que fuera una búsqueda, es una tragedia la película, porque el final es evidentemente trágico, el padre no tiene otra salida que morir y lo tiene que matar el hijo, entonces por eso esa vuelta de todo el caso. No hay otro final posible.
Lo importante y lo reflexivo creo que es el hecho de esa transición, sobre todo que tiene el protagonista, de venir con una idea y ese efecto transformador, a partir de conocer a una persona que podría haber sido su padre, aunque lo es biológicamente, pero que después en los hechos no lo fue. Entonces ese redescubrimiento y esa sanación, como decía Luciano.
La elección de Madrid es un casualidad, ¿va más allá de solo el nombre de la película? o ¿había la posibilidad de otra ciudad?
A ver, para lo que fuera de original de la película, sí, sin duda tenía que ser Madrid, queríamos filmar en Madrid, queríamos mostrar esa Madrid, los madrileños y también mostrar esa mirada del extranjero que conoce esa ciudad. Para esta versión tenía que ser Madrid. Ahora, si de repente gusta el foco, la temática, de repente viene alguien y me dice, quiero que sea un colombiano que viaja a Roma, se puede adaptar y buscar los elementos típicos de los colombianos y de los italianos, pero esta versión, y la que a mí me atraviesa en lo personal, tenía que ser un argentino en Madrid.
Es cierto que en la película se puede ver muy bien cómo reflejáis Madrid, una cena improvisada, entre comillas, que acaba en una noche de locura, ¿no?
Sí, es que, a ver, el que viene a Madrid y se vincula con madrileños, o bueno, yo ahora que ya vivo aquí, sabes qué es eso, ¿no? O sea, que uno empieza y no sabe cómo termina, y que empiezas con una caña, y que es el de bar en bar, y que la última, que siempre es la penúltima, y que la cena deriva en un bar, y que el bar deriva en una discoteca, entonces, yo creo que eso refleja mucho la noche madrileña, y quería mostrarlo, ¿no? Cómo ese, en realidad, descenso de los infiernos interno que hace, como le dice Julio, ¿no? que le dice, de Madrid al cielo, y él le dice, o al infierno, entonces creo que esa dualidad Madrid la tiene, y que es muy parecido en eso a Buenos Aires, no tanto para afuera, sino más para adentro, ¿no? Uno va a un solo bar, por ahí, o a una sola discoteca, pero tiene también esa vida nocturna de que un lunes a la noche igual hay actividad.
Durante la rueda de prensa comentabais que muchas decisiones, como la elección de personajes, de escenas, ha sido también por ideas de los propios actores, habéis funcionado como una familia, algo que igual con las grandes producciones no pasa. Entonces creo que «Adiós Madrid» es un buen reflejo de que el cine independiente puede funcionar, frente a los “monstruos” de Hollywood.
Totalmente, pero además yo creo que incluso en Hollywood, sobre todo a partir de los 70, ¿no?, cuando aparecieron el nuevo cine de Coppola, Scorsese, e incluso Spielberg, más allá de que es un cine más mainstream, por supuesto, creo que hay una mirada más autoral, ¿no? Y creo que la autoral no es solamente la autoría del director, sino también esto, ¿no?, del espíritu colaborativo. El cine es un trabajo conjunto. Yo creo que el cine independiente, incluso hoy, creo que Adiós Madrid también puede ser como un, ¿cómo decirlo?, como un quiste, ¿no?, como un grano en esto que se está́ haciendo como muy, muy, ¿cómo decirlo? el cine de plataformas hoy es lo que antes era el cine de estudios, porque además el cine de plataformas ahora es el cine de estudios. Y es como que hay una línea muy comercial de esto es lo que venden, esto es lo que hay que hacer y tenemos algoritmos. Entonces yo creo que acá es jugarse a contar historias que atraviesen más allá de la parte mercantil, sino que sea algo que, por más de que no sea la comedia que haga reír a millones de personas, de repente acá por ahí son miles, cientos de miles u ojalá lleguemos a millones, pero que lo atraviese y que tenga un efecto de cambio. O sea, para mí el cine puede cambiar vidas.
El otro día hice una entrevista a una documentalista y había un punto en común, el documental tiene un nicho, igual que el cine independiente, pero estamos viendo que hoy en día al parecer las ideas en el cine están faltando, y películas como «Adios Madrid» que cuentan historias son como la excepción ¿estás de acuerdo?
Es como una batidora y a ver qué sale. Entonces es un poco… Hay mucha remake, y mucha remake además, o sea, es terrible. Me da una pena, yo creo que, a ver, es un camino, ¿no? Es un recorrido que hay que disfrutar también cada instancia. Yo creo que eventualmente lo que tiene un guión original, un guión que te atraviesa, un guión que pueda tener un efecto transformador, tarde o temprano, por ahí es en esta película, por ahí es en la siguiente, pero se empieza a reconocer, así como en su momento el lenguaje de Almodóvar fue disruptivo y hoy está hiper establecido, y es un cine mainstream, o lo mismo con Álex de la Iglesia, o lo mismo con Amenábar.
Uno nunca sabe, por ahí, Pasaje de Vida en su momento, Adiós Madrid, ahora es parte de un recorrido para que eventualmente por ahí películas con esta intensidad y con este tipo de historias, donde el guión y las interpretaciones sean, por ahí, los ejes más fundamentales, sean las que eventualmente también lleguen al mercado. Por ahí es un camino para recorrer.
Hablando con la directora del documental sobre Chillida «Ciento Volando», Arantxa Guirre, decía que ella se sentía un poco, entre comillas, como la resistencia. ¿No sé si sientes algo parecido cuando te pones a dirigir una película?
Yo te voy a transformar la palabra resistencia a vanguardia. Me gustaría pensarlo más como una punta de lanza. O sea, no como el último bastión de una resistencia que está perdiendo una guerra, sino como la punta de lanza de algo que puede romper lo establecido y que por ahí, a futuro, haya muchas más películas como Adiós Madrid, porque la gente cuando la vea diga, este es el tipo de cine que quiero ver, este es el tipo de cine que quiero hacer. Ojalá sea una resistencia activa para que a futuro sea una vanguardia.
A parte de ser director también impartes clases en el Instituto del Cine Madrid y en Factoría del Guion ¿dónde disfrutas más, dando clases o dirigiendo?
No, dirigiendo, produciendo, a ver, amo el cine, amo hacer cine, amo dar clases, lo que pasa es que si yo no estuviera en actividad, si yo no dirigiera, si yo no produjera, mis clases estarían mucho más vacías, porque la teoría es fundamental, pero la práctica, cuando lo que uno aprende teóricamente lo puede reforzar y además remarcar a través de ejemplos prácticos, yo creo que el alumno lo agradece un montón. Siempre dije, voy a dar clases como me hubiese gustado a mí que me dieran clases, o sea, siendo generoso con la información, no pensando que el estudiante va a ser mi competidor, sino que va a ser mi futuro socio.
Y de cada a futuro nos podrías contar si tienes algún proyecto, alguna idea, o algo que estes planeando.
Sí, a ver, siempre. Cuando uno hace cine independiente, uno tiene proyectos, y muchos a veces se congelan, se cancelan. Yo siempre, incluso yo cuando doy clase a los alumnos les digo, el mayor capital que tenemos los directores y los guionistas es nuestra creatividad y nuestra capacidad de crear cosas nuevas.
Yo vine acá con un proyecto que pensaba filmarlo hace cuatro años, y en un momento quedó congelado, y lo hablaba con Maru, que aparte de la coguionista es mi mujer y es mi socia, y le digo, ya está, por ahora no, por ahí en el futuro retomamos ese proyecto. Pero vas a ver que nosotros vamos a poder hacer una película mucho antes que la gente por la cual no se pudo hacer esa película en ese momento. Y efectivamente acá está Adiós Madrid.
Entonces yo creo que siempre hay que tener proyectos, ahora sí estamos con… Mirá, es muy loco, porque estamos con un proyecto de un documental deportivo que todavía no puedo hablar mucho, estamos también con una comedia que queremos explotar, que llegue al público, que sea masiva, pero que sea un humor que no sea chabacano, que sea un humor inteligente, un humor más cercano a Le Luthier, más cercano a Monty Python, al menos al humor que a mí me gusta. Estamos también con un par de proyectos de género, de terror, o sea, estamos como tratando de ampliar un poco, y obviamente va a haber más películas en este tono seguro.