Michele Cortese (Antonio Albanese) lleva 40 años enseñando educación primaria en Roma. Finalmente le conceden un ansiado traslado a una escuela rural, en el Parque Nacional de los Abruzos, donde conoce a Agnese (Virginia Raffaele), la subdirectora del colegio que a parte de darle indicaciones de como sobrevivir en el pueblo, le informa de que debido a las pocas matriculaciones en el nuevo curso, el colegio se verá obligado a cerrar y junto a su cierre, el pueblo desaparecerá.
Abatido por estas noticias, Michele decide desafiar a la burocracia y rutina de la decadencia para salvar la escuela y del mismo modo, el pueblo.
La sensación que deja esta película es similar al “casi pero no”. Me explico, Bienvenido a la montaña tiene una historia narrativa que ya conocemos, se trata del típico “forastero que viene a salvarnos”, y a pesar de que normalmente esa historia funciona, esta vez no.
Se trata de una historia poco original con actores que lo salvan de algún modo. Los personajes protagonistas (Michelle y Agnese) son carismáticos, encantadores y muchas veces, graciosísimos y junto al elenco de los niños, demás profesores e incluso residentes del pueblo, se convierten en un dúo explosivo.
Pero por desgracia eso no ha podido salvar los pequeños trazos de dentera que deja este film.
Lo que deja mucho que desear es el esqueleto de la película, es decir, el guión. Con chistes capacitistas que dejan a una supuesta persona con “discapacidad intelectual” de “tonto” o “estúpido”, queda claro que esta película, aun que pueda ser graciosa a ratos, no es una película para “todos los públicos” por culpa de la ignorancia que presenta.
En resumen
Únicamente con actores carismáticos y buenos personajes, no se puede se puede hacer una buena película, ayuda, pero no salva. Así que ¿Recomendaría esta película? Personalmente no, a pesar de poder hacer reír, es irrelevante y poco original.