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“Argylle”: Matthew Vaughn y los excesos

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Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27
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Matthew Vaughn es un tipo de director muy peculiar. Empezó su carrera haciendo un tipo de cine que recordaba especialmente a Guy Ritchie -con el que trabajó- y a Tarantino y luego, sorprendentemente, consiguió construirse y crear un estilo propio, alejándose ligeramente de sus referentes, y ganándose la vitola de director-autor con todas las letras. Su trabajo en “Kick-ass” y, especialmente, su saga Kingsman demostraron que el realizador británico tenía mucho que aportar al cine de acción mezclado con comedia y violencia explicita.

Ahora, en nuestra cartelera, y antes de su paso a Apple TV+, tenemos Argylle, la nueva propuesta del bueno de Vaughn que, creo, no dejará indiferente a nadie. Y creo que no lo hará porque es una cinta en la que todo es excesivo y que es muy sencillo que vaya a polarizar al espectador. Desde su publicidad engañosa, insinuando que hay actores y actrices que van a tener muchísimo más papel del que tienen en la cinta en realidad, pasando por un excesivo y apabullante uso del CGI en multitud de escenas -que además está muy poco pulido- y acabando con unas coreografías y gags que si son muy marca de la casa, pero que corren el riesgo de diluirse opacados por todo lo anteriormente citado.

Argylle es una cinta que no da respiro al espectador. Desde que arranca, con una espectacular secuencia de persecución, ya te introduce en la montaña rusa que es toda la película. Persecuciones, giros de guion constantes, secuencias de acción muy pasadas de vueltas y unas interpretaciones histriónicas pero muy efectivas, van adornando el camino que nos hace seguir la cinta desde esos primeros minutos hasta el fin de fiesta final que son los últimos treinta.

La cuestión es que, aunque la cinta es francamente divertida, y tiene algunas secuencias especialmente bien rodadas -ojo a la secuencia del tren- y que cuentan con el “sello Vaughn”, también tiene una serie de problemas que van a enfadar a buena parte de los fans del director.

Y es que, si algo caracteriza al realizador inglés es su capacidad de generar imágenes y situaciones divertidas que se sienten, al mismo tiempo, frescas y originales. Y, en esta ocasión, eso no ocurre prácticamente nunca en la película. Hay una sensación evidente de “esto ya lo he visto antes” en bastantes momentos. Y no solo en productos de otros directores, sino también del mismo Matthew que parece que se está autocitando en varias ocasiones de una forma que no es necesaria.

Sinceramente, creo que Argylle es un riesgo. Creo que la idea era buena y que, sin los excesos -y una clasificación R le habría venido bien para poder desatarse en lo visual-, sería una película que funcionaría mucho mejor y que habría dejado saciadas las expectativas de muchos de los fans, entre los que me incluyo. Pero, por desgracia, esa necesidad de ser excesivo, de llenar de estímulos la pantalla constantemente, y de intentar ir dándole vueltas de tuerca al guion acaban por distanciar al espectador de la trama en sí. Que tampoco daba para más

Huelga decir, eso sí, que Argylle no es tampoco el desastre que se está diciendo. Creo que, a pesar de sus carencias, consigue ser una cinta muy entretenida y divertida -aunque le pueda sobrar algo de metraje- y si acudes al cine buscando únicamente mero entretenimiento y no esperando el nivel top que había alcanzado su director en otras películas, la cinta va a cumplir con eso.

En resumen

No es Kick-ass, y tampoco es Kingsman, pero si es una cinta lo suficientemente bien defendida por sus actores, que están absolutamente fantásticos, como para que pases un buen rato en la sala de cine.

Debo añadir, eso sí, que si, por el contrario, acudes a la sala esperando encontrar al director que nos hizo reír y volar a todos con sus anteriores películas, quizá sería buena idea ir rebajando las expectativas. Ese director, esperemos, volverá en sus siguientes proyectos. Pero no está del todo presente en este. Una pena.

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