El miércoles 16 de abril llega a los cines «Caigan las rosas blancas», séptimo largometraje de Albertina Carri. Protagonizada por la actriz Luisa Gavasa, la película tuvo su première mundial en el 54 Festival de Rotterdam. Con motivo de su estreno en salas he tenido la oportunidad de charlar con Albertina Carri, y a continuación podéis leer la entrevista al completo.
¿Cómo surgió la idea de hacer la película «Caigan las rosas blancas»? ¿Qué te inspiró?
Bueno, diría que la primera inspiración fue volver a trabajar con el mismo grupo con el que había trabajado en la película anterior que son tanto las actrices como gran parte del equipo técnico y también un poco por, diría que es una película que surge a partir del entusiasmo de ese grupo por haber hecho la película anterior y medio que ellas me convencieron, yo no pensaba hacer esta película.
¿En qué sentido «Caigan las rosas blancas» es una “secuela espiritual” de otras de tus películas, «Hijas del fuego»?
Sí, sí es exactamente eso, es una secuela espiritual, justo porque yo ayer en un coloquio usé ese término, no es exactamente una secuela de la otra película porque no es una continuación, digamos no tienen continuidad, están ubicadas en otra temporalidad, en otro tipo de viaje, en otro tipo de contingencias territoriales también es diferente. Parten desde Buenos Aires y llegan a Brasil, o sea se van cada vez más al norte y salen del país y caen, es un viaje hacia lo fantástico concretamente, la otra película era una película más bien poliamorosa y esa era como su columna, el viaje era la sumatoria y cómo se iba formando esa gran comunidad de afectos y en esta película la comunidad ya está formada y es un poco enfrentarse a los dilemas de lo cotidiano, de lo ordinario, de lo real en los distintos territorios por los que van pasando y también enfrentarse a sus propios deseos, sus propias motivaciones y en ese viaje es un poco también esto, ir perdiendo la conectividad, ir perdiendo el contacto con lo tecnológico para ir llegando a un territorio fantástico, hacia una zona más artesanal, más analógica. Un viaje hacia lo natural y a las no certezas que da esa naturaleza.
En la película se puede observar una mezcla de géneros, relacionados con lo erótico, con una road movie incluso tiene hasta punto de documental ¿Cómo definirías la película? porque muchos directores me han comentado que al final lo de los géneros es un poco para encasillarlo de alguna manera en los “videoclubs” y que el público a la hora de buscar sea más fácil.
Bueno, yo la definiría en ese sentido como una película degenerada porque es como entrar a todos los géneros para salir de ellos, es un poco eso la apuesta de la película. También esa utilización de los géneros, empezar con el género cine dentro del cine que después pasa a la comedia y sale hacia un musical y se va hacia el género de terror hasta ese devenir que tiene luego que pasa por lo real para ir a lo fantástico entonces en ese sentido es una película que en una batea de un videoclub se podría poner repetidamente en muchas categorías porque es todos los géneros a la vez pero a su vez se termina convirtiendo en una película mutante. Fuera de los géneros y esa impronta es para poner un poco en cuestión esto de los géneros cinematográficos.
Durante la película hay una sensación de espontaneidad que rompe un poco con lo que consideramos cine tradicional, es decir que hay partes que parecen improvisadas ¿es más una sensación o hay espontaneidad?
Bueno es un trabajo, pero es un trabajo casi matemático en ese sentido porque hubo mucho entrenamiento y mucho coach actoral se buscó mucho llegar a ese tono con los personajes y fue en ese sentido al ser actrices con las que ya había trabajado y personajes que ya estaban medio definidos desde la película anterior esto fue como un trabajo de definirlos más y en gestos cada vez más sutiles y entonces creo que por eso tiene esa impronta de naturalidad la película o de espontaneidad. Sí, me han preguntado mucho en los coloquios si las escenas eran improvisadas o si había guion y no, es una película super guionada porque además esa cuestión de entrar y salir de los géneros y cómo se rompe uno para ir hacia el otro y mientras vas hacia el otro van quedando contaminaciones del género anterior todo eso fue un trabajo de mucha arquitectura, narrativa.
Una película con una narrativa no convencional, a la hora de trasladar el guion al rodaje ¿tuvo algún tipo de complicación?
Bueno, siempre cuesta, siempre es un gran trabajo y es un gran trabajo en equipo sobre todo porque también ese trasladar esas ideas tiene que ver no solo con el tono de la actuación sino también en todo el acompañamiento de la puesta en escena en general de hecho eso, en esta idea de los géneros mutantes. También la película va mutando su puesta en escena a partir de cada uno de esos géneros, entonces eso también requiere mucho detalle y mucho trabajo alrededor de la dirección de arte, del vestuario, del sonido, luego del montaje, de los colores es una película que tiene mucho trabajo de imagen tanto en previa como en rodaje como luego en postproducción para llegar a esa materialidad de las imágenes y ese acompañamiento incluso del campo de sonoro que también tiene un trabajo inmenso.
Los protagonistas durante la película hacen un recorrido desde Buenos Aires hacia Sao Paulo, para acabar en un isla donde habita una comunidad peculiar que vive en armonía con la naturaleza, ¿la intención es que la isla apareciese como un lugar utópico, como un refugio?
Yo creo que sí, que funciona como una utopía, una fantasía de algún modo es una fantasía de ese grupo, como en esa deriva de deseos una quiere ir a hacer una película, la otra quiere huir de hacer películas la otra quiere ir a ayudar a un desconocido y en todo ese viaje de diversos fracasos y diversas motivaciones y deseos creo que lo que las habita igual a todas y por eso siguen viajando y siguen estando juntas. Tiene que ver con esa comunidad utópica, ese contagio también del final una idea de ir a contagiarse en términos afectivos y amorosos y también podríamos decir tanto emocionales como intelectuales, en ese final podemos pensarlo en esos términos por otro lado insisto con esto, para mí es una utopía también en el sentido de que es un viaje hacia la imaginación es un llamado a la imaginación, donde también nosotras imaginamos esa isla que se la puede relacionar con la isla de Lesbos pero inventamos una pira vegana donde se requiere de nuevas ideas para llegar a esas utopías es un poco eso para mí ese viaje
Para terminar ¿Qué esperas que el público se lleve de la película? y ¿por qué recomiendas que vayan a verla?
Bueno creo que por esto, porque es un viaje muy… a ver cómo… creo que está bueno verla, eso, porque es un viaje que no te deja indemne, no es una película en la que no pase nada, sino que pasa de todo y creo que incluso es un viaje que provoca entusiasmo en un momento de crisis global y de cambio de paradigmas diversos que está viviendo la humanidad después de la pandemia de alguna manera. También es una invitación importante a un tipo de cine, a un cine que se pueda ver en las salas, a un cine que se pueda ver en comunidad y por todo eso y sobre todo, porque creo que esta película se termina en los espectadores, que realmente, en esa lógica de lo comunitario. Es una película que no da respuestas de alguna manera, sino que genera inquietudes y eso creo que siempre es entretenido en la vida, que se generen inquietudes.