La implantación de la televisión digital en España costará unos 9.000 millones de euros. El Gobierno ha impuesto plazos y condiciones que resultan difíciles de cumplir. ¿Quién pagará finalmente la factura de la digitalización?
La televisión está inmersa en uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia, comparable, según los expertos, al paso del blanco y negro al color, al fin del monopolio de Televisión Española o al nacimiento de la televisión de pago. El tránsito de las televisiones analógicas al sistema de difusión digital supondrá, además de mejoras tecnológicas como superior calidad de imagen y sonido, aumento en la capacidad del transporte de canales e incremento del número de frecuencias, un importante impulso a la sociedad de la información, ya que permite la convergencia entre Internet y la televisión.
La digitalización supondrá también que todos los televidentes se verán en la necesidad de cambiar de televisor o comprar un descodificador para seguir viendo la televisión, además de provocar profundas reestructuraciones internas en las cadenas para adaptar los contenidos de los programas a la nueva señal y crear servicios que atraigan a los telespectadores. Nadie se atreve a fijar una cifra exacta sobre el coste que tendrá en la industria todo el proceso, aunque algunas voces, como la de Andrés Tejero (consejero delegado de Veo TV, cadena propiedad de Recoletos, Unedisa e Iberdrola que ha conseguido una de las dos licencias de televisión digital terrestre), fijan la factura en 9.000 millones de euros (1,4 billones de pesetas).
El apagón analógico, momento en el que todas las televisiones terrestres deberán emitir a través de la señal digital, ya tiene fecha. El Plan Técnico Nacional de Televisión Digital Terrestre, aprobado por real decreto en 1998, fija el año 2012 como el de la desaparición definitiva de las televisiones analógicas. Pero antes de esa fecha, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha impuesto varias fases con el fin de que el cambio no sea traumático ni para los televidentes ni para los operadores.
El próximo mes de abril, las televisiones en abierto (Telecinco, Antena 3 y TVE) deberán empezar a emitir parte de su programación en digital. Y las dos nuevas cadenas concesionarias de sendas licencias de televisión digital terrestre, Veo TV y Net TV (cuyos accionistas mayoritarios son Prensa Española y Globomedia), deberán comenzar su emisión en julio de 2002. El gran problema es que casi nadie en la industria cree que se puedan cumplir estos plazos marcados por el Gobierno.
Un duro informe elaborado por la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca, donde se engloban Telecinco, Sogecable y Antena 3) afirma que «la implantación de la nueva tecnología será imposible o, en su caso, llevará a un deterioro del servicio de televisión en lugar de a las mejoras esperadas». Uteca, que ha impugnado ante los tribunales las leyes del Gobierno sobre televisión digital terrestre, estima que estas regulaciones son «fragmentarias y apresuradas, a través de concursos excesivamente prematuros y poco planificados».
Las televisiones generalistas en abierto se quejan de que el escenario de la televisión digital terrestre ha sido impuesto por real decreto sin recabar el más mínimo consenso por parte de la industria. «Da la impresión de que no se han llevado a cabo los análisis necesarios sobre la viabilidad de los nuevos operadores, los problemas de transición desde el mercado analógico al digital, los de convivencia de ambas tecnologías durante un decenio y la organización de un mercado digital en el que puedan sobrevivir económicamente todas las empresas autorizadas a competir en él».
En concreto, Uteca denuncia el «nefasto» reparto del espectro radioeléctrico, que les deja en una posición de desventaja frente al resto de operadores. El famoso real decreto de 1998 concede a las televisiones de ámbito estatal un solo canal dentro de un múltiple compartido entre todas, salvo TVE que dispondrá de dos canales. Es decir, de un ancho de banda analógico de 24 megabits, cada cadena podrá ocupar sólo unos cuatro megabits, «insuficiente e inadecuado», según Uteca, «para ofrecer los nuevos servicios que la tecnología digital permite desarrollar».
Quiero TV, la única que actualmente está emitiendo servicios de televisión digital terrestre de pago, dispone, por el contrario, de cuatro múltiples, lo que la convierte, según Uteca, en «el operador dominante del mercado». Las televisiones demandan un nuevo reparto de frecuencias y una prórroga en los plazos de emisión a través de las nuevas señales digitales. «En caso contrario», afirma el informe, «se estará obligando a empresas privadas a que emitan con destino a ningún mercado, a ningún grupo de usuarios». Es decir, se corre el riesgo de que el mercado de la televisión digital terrestre se paralice, tal vez irremediablemente. El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha declinado hacer ningún comentario al respecto.