Ha llegado a Odisea el documental sobre uno de los nuevos delincuentes del siglo XXI que han surgido a raíz de las nuevas tecnologías. Desde su cuarto, un adolescente, además de jugar a videojuegos y hacer amistades cibernéticas, puede convertirse en millonario y estafador. Está producido por The New York Times.
Sigue la larga tradición de documentales con tono sensacionalista norteamericano que bien han adoptado en España. En ellos se habla con igual gravedad de fabricación de bollería que de estafas médicas. Ahora toca la vida del joven que consiguió poner en jaque a la principal red social aprovechando el teletrabajo originado por la pandemia.
Varios expertos irán hablando a cámara de lo fácil que es ceder tus datos sin querer. Dejas expuesta tanto tu intimidad como tu dinero a los hackers. El protagonista empieza estafando a los usuarios de Minecraft no entregando las capas vendidas. Termina consiguiendo el usuario y contraseña de todos los usuarios de Twitter del mundo.

Hasta llegar a ese momento álgido harán una retrospectiva de cómo ha ido evolucionando el tipo de delito. Desde cómo se relacionaba desde el principio con otros usuarios de la red y de cómo el sistema judicial norteamericano no está preparado para juzgar determinados delitos de menores de edad.
Mezcla sucesos probados con otros no tan claros que incluyen armas y drogas. Demuestra la afirmación de que no es que los jóvenes sean maleducados es que están maleducados. La protección y educación del menor empieza en la propia familia. Cuando esto falla, ya sea por falta de tiempo o por excesiva permisividad, ocurren sucesos como el caso que nos ocupa.
Una mente maravillosa, que podría utilizarse para cosas más provechosas y legales, consigue robar dinero a los ricos como si fuese un moderno Robin Hood. Posteriormente se regodea en las redes de todo lo que ha conseguido, buscando el reconocimiento de los que le rodean.

Dividido en capítulos que sirven para ilustrar la historia, dedican demasiado tiempo a los hechos previos al ataque a Twitter. Casi la mitad del documental se va en contar esos precedentes y cuando llega el momento álgido nos quedamos con ganas de saber más detalles. Muy curioso el juicio a través de Zoom al que se cuelan sus compañeros hackers como periodistas y terminan poniendo un video porno provocando que se cancele la sesión.
La moraleja del documental es lo débiles que somos los usuarios ante los ciberdelincuentes que llegan a colarse en empresas mundiales. Afortunadamente utilizaron esa información para estafar a sus usuarios más famosos como Bill Gates u Obama, pero dejan entrever que las consecuencias podrían haber sido mucho más graves ante una brecha de seguridad tan importante.