InicioBlogLa anatomía de "Una conversación pendiente"

La anatomía de «Una conversación pendiente»

Tienes que leer

Miguel Arroyo Monge
Miguel Arroyo Monge
Realizador y productor audiovisual, creativo en constante exploración
Publicidad
Publicidad

El lunes 13 de abril, en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, se pudo visionar la proyección del cortometraje Una conversación pendiente, dirigido por Cecilia Gessa y protagonizado por Carlos Bardem y Salva Reina. La pieza, estrenada en la edición 29º del Festival de Málaga en marzo de 2026 dentro de su sección oficial de cortometrajes, llega avalada por su recorrido en distintos certámenes.

Producción

El rodaje se llevó a cabo entre Cuenca y Madrid. Como señaló la propia Cecilia Gessa, “a mí se me ofrece esta oportunidad y allá que voy. La verdad es que me he enamorado de Cuenca”, una declaración que añade una dimensión personal al proceso de la elección de localizaciones.

Decisiones

Desde su planteamiento, el corto apuesta por una historia profundamente intimista sostenida prácticamente en exclusiva por sus dos protagonistas: Raúl (Salva Reina), el cual se va a casar, y su amigo Santi (Carlos Bardem), quien guarda un inesperado secreto. Aquí, la palabra se convierte en el arma principal del guion: el diálogo articula el conflicto, pero no lo es todo. Las miradas, los silencios y una sucesión de primeros planos —por momentos casi invasivos— terminan por desnudar el alma de los personajes, obligando al espectador a una cercanía incómoda pero efectiva.

Esa decisión formal no es casual. Comentó Cecilia tras la proyección: “Sé que puede ser igual invasivo, a mí me encanta que sean invasivos”. Una declaración que funciona casi como clave de lectura del cortometraje y que explica su apuesta por una puesta en escena que elimina cualquier distancia emocional.

En contraste, la propuesta visual introduce también grandes planos generales aéreos introductorios, que sirven para ubicar espacialmente la acción y generar un interesante contrapunto entre lo íntimo y lo externo.

Uno de los aspectos más llamativos es su elección espacial. El cartel promocional sugiere una historia vinculada al exterior, a la calle, pero la narración rompe esa expectativa: toda la acción se desarrolla en el interior de una habitación de hotel. Esta elección refuerza la sensación de encierro emocional y convierte el espacio en un tercer personaje, testigo silencioso del conflicto.

En el apartado musical, el cortometraje cuenta con una canción original, producida por Ismael Guijarro e interpretada por Aldhara, cuyo EP verá la luz próximamente entre abril y mayo. El tema acompaña y refuerza el tono emocional de la obra.

Tras la proyección

La experiencia se completó con un coloquio posterior a la proyección, que permitió profundizar en las claves del proyecto y en las decisiones creativas del equipo.

Carlos Bardem dijo tras la proyección: “En el fondo, el ABC de la interpretación es estar presente, es estar conectado, es estar escuchando; la interpretación, tal como yo la entiendo, es sobre todo escucha. Es dejarte modificar por el otro”.

Conclusión

Una conversación pendiente es un ejercicio de contención y precisión, donde el peso de la palabra y la interpretación se imponen sobre cualquier artificio. Un cortometraje que demuestra que, cuando el conflicto está bien escrito y mejor interpretado, basta una habitación y dos personajes para sostener toda una historia.

Publicidad
Contenido patrocinado

Últimas entradas

«33 días»: La ficción de la mano con la realidad

Carles Porta salta a la ficción con 33 días, serie de 6 episodios inspirada en la historia real de...

DEJA UNA RESPUESTA

¡Escribe tu comentario!
Por favor introduce aquí tu nombre

Publicidad

Más artículos como este