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«El engaño»: acción, sangre y piratas en un festival de excesos

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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El cine de piratas vivió un momento de revitalización, a comienzos de los 2000, con el inicio de la saga de «Piratas del Caribe», con el inefable Jack Sparrow como protagonista. Un éxito surgido de una famosa atracción de Disneylandia que hizo que las aventuras de piratas volvieran a ponerse de moda tras años de olvido. Un olvido provocado por los fracasos de «Piratas» de Roman Polanski y «La isla de las cabezas cortadas» de Renny Harlin. Sin embargo, estos personajes violentos, sanguinarios y aventureros, que surcaban los mares ondeando una bandera negra con una calavera y dos tibias cruzadas, siempre ha suscitado el interés del público. Desde la novela «La isla del tesoro» de Robert Louis Stevenson, hasta los clásicos del cine como «Capitán Blood», «El halcón del mar» o «El temible burlón», los piratas han sido representados como personajes fascinantes, aventureros y, a menudo, románticos. Ahora, en pleno siglo XXI, nos llega de la mano de los hermanos Russo «El engaño», película que busca recuperar el espíritu del cine de piratas con una hipervitaminada Priyanka Chopra Jonas y con un Karl Urban, que recupera el tono socarrón y violento de Bill Carnicero. Un duelo que nos ofrece puro entretenimiento, repleto de sangre, acción y caimanes. ¿Alguien da más?

Priyanka Chopra Jonas dejó atrás hace en su momento Bollywood para buscar nuevos retos profesionales. Sin embargo, la actriz y modelo india ha paseado estos años su palmito por producciones que explotaban su físico más que su interpretación. Ha pasado mucho tiempo desde aquel culebrón llamado Quantico, en el que de agente del FBI se convertía en fugitiva, pasando mil y una dificultades sin despeinarse ni sufrir ningún rasguño. Después, un pequeño papel en la denostada reinvención de Matrix, una comedia romántica junto al protagonista de Outlander, la aparatosa pero hueca Citadel, y algún destello de peso dramático en The White Tiger. Tras divertirse junto a John Cena e Idris Elba en Jefes de Estado, ahora podemos verla en esta historia de piratas, traiciones y sangre en el Caribe del siglo XIX, interpretando a una pirata sanguinaria que ha intentado dejar atrás su pasado hasta que reaparece en su vida su antiguo mentor. Un papel en el que la actriz pelea, acuchilla y patea a quien se le pone por delante, en espectaculares y sangrientas escenas de lucha la mar de explicitas.

Chopra en El engaño se transforma en Ercell “Bloody Mary” Bodden, una antigua pirata que ahora vive retirada, domesticada, cortando cocos donde antes blandía machetes. Pero cuando el pasado vuelve encarnado en Connor —al que interpreta Karl Urban con esa mezcla suya de testosterona y socarronería—, la película deja de lado cualquier atibo de clasicismo aventurero y se lanza sin red al exceso. Hay invasiones domésticas brutales, sangre que salpica el objetivo, rastas arrancadas de raíz y cuerpos que caen en manglares infestados de caimanes. No es una cinta de piratas románticos; es más bien un cruce entre un relato de corsarios y un slasher tropical con muy mala uva.

Piratas, sangre, destrucción en una isla trópical

Lo interesante es que Chopra Jonas deja atrás su peinado perfecto y su rostro inmaculado de Quantico, y no rehúye el exceso que propone la película. Se arrastra, suda, se mancha, pelea sucio. Su implicación es total y absoluta, participando con convicción de este relato Pulp que cuenta con una trama tan simple como efectiva. Venganza y redención son las palabras clave de una cinta que no aspira a la alta literatura, pero si a ofrecer un espectáculo bien ejecutado. Para conseguirlo, la cámara subraya cada cuchillada y cada salpicadura con el entusiasmo gamberro de un mirón sin escrúpulos. ¿Su estreno directo en streaming nos ha privado de una experiencia vibrante en las salas de cine? Tal vez, nunca lo sabremos. Las cosas están así en el mundo audiovisual actual.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Y, no lo digo por el tesoro robado por la protagonista. La simpleza de su trama, aunque efectiva no esconde el escaso trasfondo del guion, que está lleno de tópicos y diálogos que rozan la caricatura. En su exageración física encontramos lo positivo de una película, en la que, si escarbamos más allá de su violencia, no encontraremos nada rescatable. Incluso, la tensión emocional entre Ercell y Connor es un quiero y no puedo, que termina de explotar sus posibilidades, en favor de un desenlace demasiado previsible. Se echa en falta algo de riesgo en ese aspecto que se diluye en favor de las muertes a tutiplén.

En resumen

El engaño no pasará a la historia del cine, pero si consigue su propósito de entretener durante su hora y media de duración. Más allá de su historia, más o menos previsible, visualmente la película denota una ambición visual que no siempre se ve en productos del streaming. Lo exótico se siente en que cada plano del filme, que muestran la hermosura de la isla paradisiaca que contrasta con la brutalidad de los combates. El paisaje se convierte así en una parte más de la aventura, para recordarnos que la belleza también esconde peligro.

Desmadre, exceso, sangre a cascoporro y dos protagonistas entregados a la causa. Eso es lo que ofrece El engaño, una historia de piratas sanguinarios, de venganza y de redención, que se aleja de cualquier romanticismo para ofrecer un espectáculo efectivo. Puro entretenimiento, ni más ni menos.

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