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Javier Godino: la libertad creativa y las referencias personales dieron vida a su interpretación en «Adiós Madrid»

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Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.
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«Adiós Madrid», de Diego Corsini, se estrena en cines este viernes 17 de enero de 2025. Ganadora del Premio del Público en el 33º Festival de Cine de Madrid-PNR, he podido charlar antes de su estreno con su director Diego Corsini y, con dos de sus protagonistas, Luciano Cáceres y Javier Godino. Podéis leer mi crítica aquí.

¿Cómo ha sido interpretar el papel de Julio? ¿Cómo te lo has preparado? la hora de interpretar ¿tienes algún referente, manías o algún proceso?

A mí primero me llega el texto, me llega el papel que escriben Maru y Diego, que escriben este guión, y cuando yo lo leo digo, se parece mucho a un actor madrileño que conoce la noche madrileña. Es de los papeles más cercanos a mi experiencia. Entonces hay algo como de, cuando yo leí y leía también con su versión a lo argentino, porque claro, ellos tienen más cultura argentina, entonces había cosas de texto, y yo hablé con Diego y con Maru y digo, Diego, ¿puedo meter referencias madrileñas, referencias actorales, referencias artísticas y mi manera de hablar? Yo quería como que me dieran una libertad y mi amigo Diego, que además es amigo y que nos conocemos de hace muchos años, le pedí libertad para improvisar y para poder crear de alguna manera esta noche más real, que se parezca al Madrid que muchos de nosotros conocemos y me dio la libertad, para mí ha sido como un sitio de experimentación, de placer, de juego, que no he sentido tantas veces en el cine.

Cuando lo he sentido ha sido con los mejores directores y con las mejores películas que he trabajado siempre me he sentido más libre. Entonces para mí el trabajo, la preparación, ha sido como hacer esto lo más real posible, cómo crear las relaciones, cómo improvisar, cómo meter frases así, muchos chascarrillos, muchos comentarios pequeñitos, como hablamos en la vida, que son más sucios, se parece más a Woody Allen en el sentido de esto de muchos diálogos mezclados.

¿Crees que cuando trabajas con un director como en tu caso, que conoce tan bien, os lleváis tan bien, facilita mucho, la interpretación, incluso la improvisación?

Dicen que hay directores que son muy específicos con su texto, pero luego en escena se sienten en una libertad en algunos momentos que dices, esto tiene que estar improvisado, porque no puede ser tan fresco. O los Javis improvisan un montón, por ejemplo, no sé si lo tengo oído. A mí me gusta más un actor cuando ocurre, cuando se siente libre. Cuando yo veo a los grandes actores de Hollywood, veo a Merrill, veo a Dustin Hoffman, veo a Robert De Niro. Marlon Brando cuando hizo Un tranvía llamado deseo, él llevaba un año y medio haciéndolo en teatro, con lo cual esa libertad es que cuanto más se ensaya, más libre se es y más auténtico parece en el momento. Cuando eres buen actor, por supuesto. Pero los mejores directores para mí siempre me han dado un punto de libertad o de opinión o de capacidad creativa y confían en tu capacidad creativa.

Lo comentaba con Diego y Luciano que parece que hoy en día hay como una falta de ideas en el cine…

Creo que el problema es la producción, que al final no hay falta de ideas, pero hay muchos proyectos que no se hacen en realidad porque los productores no nos apoyan.

Pero que igual prefieren apostar por hacer un remake, que una película que cuente una historia. Como actor ¿qué opinión tienes sobre las super producciones, frente a las que son independiente como Adios Madrid?

Es una película que tiene un impulso de amor al público y de cuidado al público. Creo que es una película que el público la va a disfrutar, que la va a llorar, que se va a emocionar. Está hecha para el público, con espíritu comercial, en el mejor sentido, independiente por el tipo de producción, es totalmente independiente. Es una película muy clásica y creo que ese es su valor, para el tipo de público que ama el cine y que le gusta el cine emocionante, como tú dices, con temas importantes, con criterio de autenticidad y de realidad. Hay que mencionar la importancia de haber hecho una producción muy rápida y ha llegado a una calidad espectacular con un guión escrito en muy poco tiempo, con una producción desarrollada en poco tiempo, con un rodaje muy rápido. Y creo que tenemos una calidad como buen cine y eso es lo que más me gusta.

Es una película donde hay una gran carga emocional, una historia de redención, de perdón, de abandono, incluso de muerte, ¿qué experiencia personal te llevas?, ¿te ha hecho reflexionar?

A mí me gusta porque habla de la manera de enfrentar un duelo desde el punto de vista de un hijo con un trauma, un hijo que ha vivido en negación toda su vida y un grupo de artistas. Y creo que lo que me llevo es que seguramente los artistas que también han tenido sus traumas, como se cuenta en esa escena tan bonita de la generación rota, creo que al hacerse reflexiones, como al trabajarse a uno mismo, al poder expresar las heridas, se pueden superar más fácilmente los traumas. Aunque hay una de ellas que tiene una adicción, el mío tiene también una negación y de pronto hace un paso adelante con un chico que seguramente no quería que diera un paso adelante amoroso.

O sea, todos tenemos nuestras cosas, por supuesto, somos humanos, pero creo que lo que cuenta es que los artistas saben vivir los duelos de una manera como lo han vivido más, más expresivo, y tiene que ver con la asunción de la muerte, del trauma, de asumir las heridas. Y me gusta eso. Para mí lo que más me llevo es que el silencio es enfermedad y hablarlo, y el trabajo, y reflexionar y celebrar la herida sana.

Ahora un papa o mama, ¿cine o teatro?

No, no quiero elegir, no puedo, ni coña. Lo que pasa es que mi primer amor es el cine. O sea, claro, un niño a los 80, el VHS. O sea, las primeras películas son la referencia. Y luego el teatro es la expresión y es el amor y es la cultura y es la literatura y es esa magia, ¿no? Pero bueno, no voy a decidir.

Y algo que nos puedas contar sobre proyectos futuros

Bueno, tengo algunas cosas que no puedo nombrar todavía porque todavía no están confirmadas, pero sí tengo confirmado una obra de teatro preciosa sobre la obra De Profundis de Oscar Wilde, que es la obra que escribió, una carta que escribió a su ex, a su amor desde la cárcel cuando él estuvo encerrado por acusado de sodomía. Y es un espectáculo musical con una música muy interesante, bastante rara, pero curiosa, que la hacemos en el Fernán Gómez en marzo. Creo que es el 8 de marzo, no me acuerdo muy bien exactamente qué fecha, pero son como cinco semanas, desde marzo hasta primera semana de abril.

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