En una época en la que Hollywood apuesta por secuelas, remakes y reboots varios, una película como «Wolfs» es una rara avis de difícil asimilación. Dirigida por Jon Watts, el film no tuvo el recorrido en salas que igual hubiera merecido, a pesar de contar con Brad Pitt y George Clooney como protagonistas, en un thriller con un particular tono de comedia.
Los dos actores interpretan a un par de veteranos «solucionadores» (aquí se nos vienen a la mente los nombres de el Señor Lobo de Pulp Fiction, y de Ray Donovan, de la estupenda serie de Showtime) que se encuentran en la incómoda situación de ser doblemente contratados para la misma misión. ¿El resultado? Un caótico y divertido choque de egos en el que la verdadera estrella es la química entre sus protagonistas. Y, es que se nota durante toda la película que Brad Pitt y George Clooney se lo pasan bomba trabajando juntos, y su complicidad en pantalla es lo mejor de Wolfs. Una película que podríamos etiquetar como comedia de acción, aunque de esto último no tiene tanto como pudiera parecer.

Porque aquí, el director de la trilogía del Spider-Man de Tom Holland se centra en estos dos profesionales, que se ven obligados a trabajar juntos, a lo largo de una noche que se va complicando por momentos. Dos hombres con un destino, que se presenta como una ingeniosa buddy movie que con humor y sobriedad nos cuenta una historia sencilla, sin pretensiones, pero que sobresale gracias al carisma de sus dos protagonistas.
En muchos momentos, la película parece el reencuentro de dos de los protagonistas de Ocean’s Eleven, con los personajes de Pitt y Clooney encantados de conocerse, pero a los que los achaques de la edad les pasan factura, provocando momentos llenos de irresistible comicidad. Claro que, entre conversación y chascarrillo, hay tiempo para la acción, con alguna persecución por las calles de Manhattan de lo más divertida hasta enfrentamientos con gánsteres albaneses, y un desternillante baile en la boda de la hija de un peligroso criminal. Así, los protagonistas se aseguran, a lo largo de toda la cinta, subrayar su carisma al ritmo de Smooth Operator de Sade, una elección que envuelve el tono estilizado y ligero del film.
En definitiva
Wolfs pertenece a ese tipo de cine que cada vez escasea más en Hollywood. Un cine que cuenta historias que buscan la complicidad de un espectador adulto que solo pretende pasar un buen rato, alejandóse de grandes franquicias de o de adaptaciones de bestsellers funcionales. Un cine que nos ofrece entretenimiento (una palabra que muchos parecen haber olvidado), con dos grandes estrellas de Hollywood que trabajan muy a gusto juntos y que nos permite olvidarnos de nuestros problemas por un rato. En este caso, con una película como Wolfs habría merecido mejor suerte, porque ni siquiera la anunciada secuela se llevará a cabo. A veces, lo más sencillo es lo que mejor funciona, aunque parece que es algo que ya no esta de moda.