El director y actor Jesse Eisenberg nos vuelve a sorprender con «A real pain». Dirigida y protagonizada por él mismo y Kieran Culkin.
Eisenberg y Culkin dan vida a David y Benji Kaplan, dos primos que se separaron levemente por cosas de la vida y deciden reunirse para hacer un viaje en el que reviven su pasado familiar judio, con referencia al holocausto y la migración.
A medida que el filme avanza podemos palpar la rica relación de los dos primos, lo bueno, lo malo y lo feo.

Mientras que el personaje de David expresa el amor, miedo y envidia, Benji usa su carisma y cariño para esconder su sentimiento de humillación. Por eso, su relación familiar hace que cualquier espectador se mantenga a la espera de ese ansiado clímax.
Visualmente, durante el visionado de A real pain se puede percibir la belleza de los planos, en contraste con la cruda realidad por la que transicionan los dos primos.
Todo lo dicho deja claro que se trata de un filme puramente agridulce, en el que los incomodos dialogos hacen contraste con la belleza cinematografica, y, del mismo modo, la tragica visión del holocausto choca con el amor que hay entre los protagonistas.
Independientemente de si llegas a amar u odiar esta película, hay una cosa que Eisenberg deja muy clara, para poder disfrutar tienes que ser capaz de abrazar el dolor y humor por partes iguales.