«Mufasa: El Rey León» es la precuela de «El Rey León», en la que Rafiki, el sabio primate, le cuenta a Kiara, la cría de Simba y Nala, la historia de como Mufasa, el abuelo de la pequeña, llegó al poder.
Dirigida por Barry Jenkins y contada en forma de Flashback, esta película cumple todas las expectativas.
Esta precuela hace algo muy bien, y es que, no te despega de las memorias o la nostalgia, sino que te apega a ella de una forma sana y madura.
A pesar de ir con dudas y expectativas bajas a la proyección, Jenkins ha cumplido y Disney nos ha dado lo justo y necesario; una precuela entretenida que a pesar de tener ligeras disconcordancias con el relato original de la historia de Mufasa, ha llegado a animarnos a prestar atención a la interminable línea familiar de Simba.

Me alegra personalmente que Jenkins haya logrado mantener la esencia clásica de la mayoría de los personajes, como el humor de Timón y Pumba o la serenidad de Rafiki. Creo que apostar por hacer perdurar las maravillas y taras de cada personalidad harán que los más nostálgicos se regocijen con esta nueva película y los más jóvenes puedan disfrutarla como hicimos nosotros hace años.
Al final los temas de las relaciones familiares, la búsqueda del bien por encima del mal y el querer aprender sobre el pasado para que sirva para el futuro, siguen vigentes en esta edición, por eso es digno de admirar el trabajo de Jenkins al renovar una historia que ya conocíamos, demasiado bien, sin manipular excesivamente su narrativa.
Es decir, gracias al director podemos recibir una película nueva pero que respete los parámetros de los más profundos fans para que estos no se sientan engañados.
Para mi esta película es un ejemplo de cómo un buen director ha sabido «salir del paso» con elegancia.